Política

Caminito al desastre

enero 19, 2015

Que en los últimos 15 años Veracruz haya perdido parte sustantiva de su capacidad de producción alimentaria es el resultado de las malas e interesadas políticas llevadas a cabo por un estulto dogmatismo y la irresponsabilidad de la la clase gobernante estatal. Obligadas importaciones que fortalecen las economías locales de estados vecinos, de los no tan cercanos e incluso de los propios Estados Unidos.

Como sucede con varios países africanos, México se dirige a ser un país que importará toda su ingesta. Tal como sucede con Taiwán o Hong Kong, pero sin la potencia financiera de ninguno de los tigres asiáticos.

Hace mucho que el país depende casi por completo de la importación de alimentos. El impacto de esto en la inversión y generación de empleos es determinante. Un círculo vicioso integral que, además, hace nugatorios los propósitos gubernamentales de insertarse competitivamente en la así llamada globalización; pero es aún más grave el detrimento en la calidad del consumo alimentario/nutricional de las familias que bregan por mantener fuera la cabeza de la pobreza.

La escasez alimentaria afecta a la mitad de la población del país, 55 millones de personas que viven en distintos grados por debajo de la línea de pobreza. Dicho de otro modo, la mitad de los mexicanos padecen desnutrición, cosa que se agrava por pésimos hábitos alimentarios.

Los países importadores de gramíneas como México son afectados por una escasez forzada propiciada por la especulación de las grandes corporaciones alimentarias y por la peregrina idea de que los mercados, la ley de la oferta y demanda, son los grandes estabilizadores de los precios para que todos puedan tener acceso a los bienes.

Hace 15 años la dependencia alimentaria nacional había crecido 77 por ciento. En 1993 se importaron 13 millones de toneladas de alimentos. Siete años después, se importaron 23 millones. Es verdad que el TLC ha tenido un impacto indeseado en la economía nacional y ha favorecido la importación masiva de alimentos chatarra procesados. Pero la razón estructural del despegue de la dependencia ha sido la producción insuficiente y la absurda desprotección en que se deja al campo por los intereses de las grandes corporaciones alimentarias, Felipe Calderón destaca en ello. La insuficiencia nacional para cubrir la demanda es crónica y por ahora no hay políticas que la corrijan.