Política

Los elementos del juicio

octubre 04, 2014

Todo quehacer gubernamental está expuesto a la opinión pública. Por definición. Está en consecuencia sujeto a la crítica. Los gobiernos entonces dedican recursos y tiempo a influir en la formación de la opinión pública para asegurarse el favor en las valoraciones. Ésta es una tarea legítima, o no, dependiendo de la naturaleza de las instrumentaciones gubernamentales. En general, cuando un gobierno está en la disposición de mostrarse frente a públicos y auditorios sobre los cuales no tiene forma de control puede concederse que la intención es democráticamente sana. En principio, al menos.

Justo ayer dio inicio la edición número cuatro del Hay Festival Xalapa. Esta vez, estarán en la ciudad capital singularidades como Salman Rushdie, Yoani Sánchez, Margo Glantz o Alan Weisman, entre otras muchas. Baste la presencia de Rushdie o de Weisman para ilustrar la idea de que la exposición a la crítica al gobierno en cualquier sentido es absoluta. Habrá un ambiente cordial, amable pero nada puede asegurar el sentido de las observaciones y de las críticas que hagan tales y otras personalidades respecto a la circunstancia del país y del estado. No puede ser de otro modo.

Tanto el país en general, como Veracruz en particular sufren el asedio de múltiples variables disruptivas de calado profundo. Obedecen éstas en parte importante a factores ajenos a los gobiernos, pero también en muy buena medida son consecuencia de decisiones que toman. Cualesquiera que sean las proporciones de ello, están apercibidos de los riesgos implícitos de la exposición pública en condiciones de fragilidad. Luego, el decidir por aquello que necesariamente los coloca frente al escrutinio internacional y la inteligencia es señal de que hay una base conceptual y ética honrada en el gobierno. Se puede diferir de ella, pero habrá que aceptar que es auténtica. Eso le confiere una calidad distinta.

Habría entonces que atribuir las razones de las críticas más a las limitaciones y cortedades de los operadores políticos que a la sinceridad de las intenciones gubernamentales.