Cautela
septiembre 01, 2014 |

Dos años de gobierno de Enrique Peña Nieto. Segundo de fracaso y paralización económica del país. Tiempo que ha servido para acumular repruebos y valoraciones especialmente adversas de referentes internacionales. Las decisiones tomadas han aumentado la pérdida de empleos, disminuido el ya de por sí raquítico poder adquisitivo de los salarios, y ampliado la incertidumbre jurídica empresarial que desde hace un año da indicios sobrados de pasar por una crisis multidimensional.

El Banco de México se congratula con el aumento de remesas enviadas por migrantes mexicanos empleados en Estados Unidos, lo que equivale a felicitarse por los beneficios del fracaso.

Durante los dos primeros años de este gobierno la economía nacional ha decrecido y la administración ha debido ajustar sus expectativas de crecimiento económico por lo menos en dos ocasiones. El descontento es explícito y la crítica más severa viene del sector empresarial, con todo y el control depresivo salarial, la productividad se estanca, los empleos se pierden, y la fábrica nacional se pasma.

Es del todo improbable que el modelo que el gobierno federal ha echado a andar para generar empleos eventualmente funcione. Suponen la capitalización por la reforma energética pero, si acaso se diera, ésta llevará el sesgo de la inversión por la ganancia pronta no por el imprescindible desarrollo del país. Al fin y al cabo cualquier idea de generación de empleos está definida a partir de la pulverización salarial. Poco puede esperarse de tal aproximación. Ya veremos.

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