Política

Explicaciones

agosto 29, 2014

En materia de la población entrante a territorio norteamericano, México hace el trabajo sucio para los Estados Unidos. La violación sistemática a los derechos humanos de los migrantes, La Bestia, el reciente control de apeo sobre ésta, los infrahumanos centros de retención y posterior deportación, las cárceles dormitorios para migrantes infantiles, la tolerancia y convivencia o células del crimen organizado a lo largo de las rutas de migrantes son, puede decirse, parte de la colaboración mexicana a la política de migración norteamericana.

Triste papel, aunque parte de la explicación del incumplimiento del gobierno de Obama respecto los migrantes y el sorprendente endurecimiento de las decisiones en esta materia, muy probablemente tengan explicación en el escalofriante dato de que más de 35% de la población estadounidense sobrevive con ayuda de programas de bienestar social. Esto es, cupones para alimentos.

Datos recién aportados por la organización no gubernamental “Feeding America” revelan que la friolera de casi 110 millones de personas en Estados Unidos viven en hogares que recibieron beneficios de uno o más programas asistenciales. Esto, a partir del último trimestre del 2012.

Las políticas neoliberales empobrecen a todos los estados y sociedades, incluyendo los Estados Unidos. Los únicos beneficiados son las corporaciones y el capital financiero. Casi la mitad de la población norteamericana recibe algún tipo de ayuda del gobierno norteamericano.

Eso explica la incapacidad del sistema estadounidense para establecer políticas migratorias no hostiles. En el cuarto trimestre de 2008, cuando el presidente Barack Obama fue elegido, había 96 millones 197 mil ciudadanos que vivían en hogares que se beneficiaban de uno o más programas de asistencia federal. Después de cuatro años, en el cuarto trimestre de 2012, la cifra creció a 13 millones 434 mil individuos, señalan las estadísticas.

Estos planes anti pobreza para familias de las minorías. (hispanos y negros) recibieron un fuerte golpe en el Congreso durante 2013, cuando los republicanos se negaron a renovar los programas de cupones de alimentos incluidos en la ley agrícola.