Política

Enhorabuena

agosto 19, 2014

Hace poco más de tres años que la diputación federal aprobó las acciones colectivas que permiten que el resultado de la denuncia de un particular se aplique a todos los posibles afectados. La posibilidad fue acotada a asuntos relacionados con el consumo de bienes, servicios públicos, servicios financieros y medio ambiente. De entonces a la fecha no ha habido muchos caos de demandas colectivas, debido a la constante desestimación de éstas como casos de interés colectivo. De cualquier forma, desde entonces formalmente ciudadanos, consumidores o sectores de la sociedad puedan iniciar procedimientos colectivos ante diversas instancias federales.

La justicia federal ha aceptado el caso de la demanda colectiva de los pobladores de la cuenca de La Antigua en contra de las dos empresas constructoras con pretensiones de hacer un embalse hidroeléctrico sobre el río Los Pescados.

El pueblo demandará a Conagua, a su equivalente estatal la CAEV, y a toda la variedad de representaciones y personalidades jurídicas de Odebrecht. Largo y sinuoso proceso que antes pasó por la desestimación de una juez estatal.

El caso es referencial y la sociedad debe darle especial seguimiento toda vez que más allá de las formalidades de dicho, es reconocimiento objetivo de la posibilidad personalidad jurídica colectiva. El interés público con dientes y uñas para defenderse.

Pero fuera de eso, de la posibilidad, hay nada aún. Depende de la sociedad local, y de la solidaridad y conciencia del resto dar fuerza y vigencia a esto. En un contexto general hostil definidos por mineras, constructoras de represas, y trasnacionales petroleras el precedente es sustantivo. Habrán de hacer hasta lo imposible para no pasarlo y ocultar al máximo su visibilidad.

Es una buena noticia en tiempos, como dijo Martí, “de raza vil de hombres tenaces. De sí propios inflados, y hechos todos del pelo al pie, de garra y diente”.