Política

LA FAENA

agosto 19, 2014

Xalapa y Boca del Río son de hecho dos ejemplos del impasse en que se encuentra el PRI veracruzano bajo la conducción de la ex alcaldesa Elizabeth Morales García, hoy, el mejor y conspicuo ejemplo del perfil de los cuadros tricolores que manejan al partido... Atrapado el CDE del partido en la estela de simulación y franca corrupción que dejó como herencia al ayuntamiento xalapeño donde aún no le cuadran las cifras a la gestión de Américo Zuñiga, el tricolor vive bajo la férula y la manera de “hacer política” de la dirigente tricolor... Esa forma de interpretar la realidad a su peculiar manera y tratando de no pelearse formalmente con nadie, también lleva consigo el sello de la falta de compromiso bajo la consigna de que si no te ven, no te atacan; vamos, una organización fantasmal... Nada bien le hace al PRI veracruzano una dirigencia formal que no controla nada, sin capacidad de convocatoria personal ni de movilización que no sea más allá de los cuadros que tradicionalmente trabajan en épocas electorales para el PRI... En cambio, una dirigencia gris, intrascendente y puesta ahí para esperar a que madure la cosa electoral, conviene a ese nefasto grupo que se apropió tanto del partido como de porciones significativas de puestos administrativos, sinecuras y candidaturas desde hace más de 30 años y que sin ningún pudor se dejan retratar en cada evento partidista, retando y enviando el mensaje a la sociedad veracruzana de que ellos son en realidad los verdaderos dueños del poder... La familia Callejas, los Britos, los Bembones de Boca del Río, en activo desde la época del gutierrezbarrismo, así como alemanistas trasnochados por citar a los más notables, apuntalan esa dirigencia que ya comenzó a hacer agua mucho tiempo antes de lo previsto, tanto por la proximidad de la elección federal del año próximo como el arranque del proceso gubernamental de 2016... Por lo pronto, en Boca del Río, donde al partido tricolor desapareció nuevamente tras la llegada de la familia Yunes a la alcaldía, en el Consejo Político municipal del domingo hubo acusaciones de todo, jaloneos y denuncias por secuestro del partido e intentos de imposiciones mediante la compra de los votos de los delegados en mil 500 pesos... Ahí mismo, la líder seccional, Tommy Delfín denunció que el tricolor está “secuestrado” por un grupo de personas que sólo quieren el poder y amagó con que ella y líderes seccionales de las zonas más importantes del municipio tomarán cartas en el asunto si la situación permanece así, simplemente dejando de mover ciudadanos en la época electoral a favor del partido... Delfín indicó que el ayuntamiento panista de Boca del Río está entregando las credenciales del programa “Boca Sonríe” sin importar el partido político al que estén afiliados. “Yo he visto a mucha de mi gente que ya tiene su credencialita, les están dando apoyos sin importarles el color, está bien, es gente que lo necesita y yo ya les dije, que voten por quien de verdad les esté ayudando”... En otro tono pero con la inconformidad por delante, priístas xalapeños rechazaron no la ausencia en este caso, porque Xalapa se considera parcela de Elizabeth Morales, sino la intromisión de la ex alcaldesa a quien acusaron de pretender imponer por dedazo a Jose Luis Hernández López como próximo dirigente municipal... Iracundos, le echaron en cara a la ex alcaldesa, con quien seguramente trabajaron en sus campañas y durante su administración municipal, que mientras ellos pusieron el trabajo, el desgaste y la talacha, ahora que piden oportunidades, Morales García les desconoce e intenta mantener vigente su estructura electoral, de manera paralela a la que con toda certeza, deberá estar construyendo el alcalde Zuñiga Martínez, de cara a los importantes tiempos electorales en puerta... Por lo pronto, en la capital, lo único que está consiguiendo Morales García, es exacerbar el estado de las cosas en un priísmo dividido, confrontado consigo mismo por la concurrencia de intereses de los grupos que ven a la capital como apetitoso botín político... No sería extraño que este ambiente de dispersión y confrontación interna se replicara por todo el estado, inmerso ya, en un ánimo electoral sumamente adelantado