Política

La Faena

abril 21, 2014

El añejo conflicto soterrado por algunos años entre transportistas y usuarios teniendo como árbitro al gobierno del estado eclosionó en estas fechas vacacionales tras el anuncio de las autoridades en el sentido de aprobar un incremento a las tarifas del pasaje urbano. Naturalmente los primeros en movilizarse y protestar fueron los grupos estudiantiles y de pensionados –jubilados de labores económicas pero positiva e intensamente activos y participativos en distintos aspectos que afectan a la sociedad, dando la cara inclusive por otros sectores de la población que permanecen atónitos ante una salvaje realidad– en un primer tiempo que pronto fue atacado por las autoridades cuando organizaciones estudiantiles avalaron el incremento solicitado ya desde hace algún tiempo por los concesionarios… Con el argumento de que el incremento a los combustibles les afecta directamente en sus ganancias demandaron al gobierno una revisión, que habría sido pactada y aprobada, en teoría, a cambio de que éstos ofrezcan un mejor servicio y renueven el parque vehicular… Aunque se sabe que esta modalidad del transporte público representa generalmente intereses monopólicos incluyendo las cooperativas en las que siempre hay algún representante que se lleva la mayor tajada, lo cierto es que la inmensa mayoría de las concesiones del transporte público fueron hechas en pago de favores políticos y no han sido pocos los directores de Tránsito del Estado, diputados y funcionarios de distintos niveles, sus propietarios. Claramente destaca entre ellos en la sierra de Zongolica, el cacique Mario Zepahua Valencia, un oscuro personaje cuya utilidad al sistema en tiempos electorales es recompensada con la mayor tolerancia al permitir que su línea de camiones Adelas (Autobuses de la Sierra de Zongolica) no sólo monopolice el servicio en toda esa deprimida región, sino que cobren las mayores tarifas del país, en proporción al servicio que prestan, inclusive muy arriba en el costo por kilómetro de líneas de primera como ADO… Ahora que trascendieron las mañosas prácticas llevadas a cabo por la directora de Auditoría Financiera a Municipios del Orfis, Lili Grajales Hernández, para “seleccionar” a discreción a los supervisores municipales del organismo, se sabe que fue Iván López Fernández quien colocó a dicha funcionaria en la dirección que ocupa actualmente, por lo que muchos empleados del Orfis sostienen que el ex Contralor del Estado es quien manda en el organismo fiscalizador por encima de su titular, Lorenzo Portilla. Se supo que para evitar malos entendidos se practicará una auditoría a los procedimientos llevados a cabo por la DAFM debido a que muchos alcaldes, sobre todo de oposición, se quejan de que fueron presionados para aportar dinero en efectivo a esta dirección a cambio de que sus cuentas públicas quedaran “limpias”… Igual en una de esas, los números de Xalapa de 2013 cuadran bien y hasta haya que regresarle a la dirigenta del PRI, Elizabeth Morales, algún remanente que haya dejado olvidado, sobre todo en el verdadero pantanal que es la CMAS por donde han pasado “funcionarios y funcionarias” que han hecho de la corrupción una verdadera obra maestra.