Política

Lo inmediato

febrero 20, 2014

Los cambios recientes habidos en el equipo de gobierno son tomados con escepticismo entre los observadores. Hay quien considera que el daño resentido es irrecuperable, es probable. Lo importante no es otro que el control de daños, concepto relativo si se quiere, pero harto significativo porque supone el reconocimiento de un daño y la decisión de no negarlo, sino de asumirlo y corregir. Es un cambio significativo si nos atenemos a la práctica de los últimos tres años.

Es improbable que a la mirada del analista extranjero, Veracruz sea una entidad desarticulada porque el nivel de análisis suele ser la consideración del Estado nación, no el de sus entidades federativas. A menos que se hable de agencias gubernamentales especializadas, pero eso tiene otro propósito.

Sí existe un desgaste en la estructura gubernamental de funcionarios. Derivado de la exposición pública y de los resultados de gobierno pero, además, de una particular forma de concebir la relación gobernante-gobernados. El control.

Sobre esta base es improbable que, como se interpreta, los cambios hayan sido provocados por la presión social. Desde luego la hay, pero esta no ha sido la variable determinante por la sencilla razón de que la opinión pública no la conocían porque la sofocaron, la ahogaron. El estímulo de los cambios es más exógeno que endógeno, lo cual por sí mismo es un dato significativo.

Ahora, si bien es cierto que hay tres temas que configuran la crisis que lleva a los cambios: la astringencia financiera, la relación con los gobernados y la seguridad pública. Sólo los dos últimos llegaron a crisis inocultables y de ellos la procuración de justicia no es lo principal.

En un ambiente rijoso y agraviado como el que se ha creado y mantenido durante la mitad del gobierno, en tiempos de preparativos de salida, es prioridad atemperar el nivel de desencuentros y agravio. Esto es posible hacer, no hay duda. Precisa de voluntad política y un bagaje básico de habilidad. Es posible.