Política

Melcocha y calidades

febrero 19, 2014

Dice la priista Marcela Aguilera Landeta que no es con el cambio de procuradores con mas policías o más sanciones como habrá de resolverse el galimatías de la seguridad pública en el estado. Es correcto, aunque el cambio de procurador de justicia no obedece a la crisis de seguridad sino a razones de naturaleza completamente distinta. La diputada semana la ausencia de acciones dirigidas a recomponer el tejido social, cosa que no es incorrecta pero que es tan amplia que la idea permanece en la esfera de la vaguedad. En el fondo, el dicho de la diputada, al margen de su apreciaciones sociológicas alude correctamente a la falta de una política pública de seguridad metodológicamente validada sobre la base de una correcta definición de las variables que configuran el problema y la consecuente definición de política.

Hasta ahora las aproximaciones parecen ser reactivas y efectistas antes de definidas con claridad. Esto no es un asunto de percepción; por el contrario, es muy real como lo establecen los acontecimientos recientes que han llevado la tensión al límite de resistencia. Es la variable seguridad publica la que ha colocado a Veracruz en el horizonte de la atención crítica internacional y nacional. Esta tensión impacta en el resto de los ámbitos gubernamentales. Al ser saldos insolutos los entorpecen, contaminan y magnifican ahora sí la percepción del problema.

La lectura técnica de la diputada derivada de su experiencia como subprocuradora aporta poco.

Otra diputada, esta del PRD, María Guadalupe Moctezuma Oviedo, sugiere que toda vez que los cuerpos de seguridad no inspiran confianza, debe nombrarse un comisionado como en el caso Michoacán. También la lectura de la diputada perredista es harto deficitaria en materia de entendimiento de la realidad. Es lástima, pero ilustra con claridad meridiana la calidad de la clase política en general, falta de formación y tendiente a la chabacanería analítica.

Más allá del aprovechamiento político coyuntural de un tema, si el estado apunta seriamente a solucionar sus rezagos, la sociedad debe exigir mucho mayor eriedad y rigor es sus representantes, si acaso lo son.