Política

El nudo de la deuda

febrero 18, 2014

La nota principal de esta edición da cuenta del monto total de la deuda pública municipal en el estado. La friolera de dos mil doscientos sesenta y nueve millones, cuatrocientos mil pesos. Desde luego tal cantidad no es prorrateable entre los 212 municipios; son casos individuales, la deuda tiene sentido en la medida que se la mira frente a los ingresos. Pero da una idea bastante aproximada de que el asunto de la deuda pública en el estado es un problema de carácter sistémico crecientemente agudizado desde la administración de Miguel Alemán. Caso paradigmático el de Tuxpan que en sólo tres años la deuda se multiplicó significativamente.

Sin restar cualquier eventual responsabilidad en el endeudamiento de los municipios, habrá que aceptar que el endeudamiento general tiene una explicación de origen. Los municipios fueron recibidos en la insolvencia. La astringencia en su momento era tal, que incluso se dudaba en algunos casos de la capacidad de pagar salarios y aguinaldos de la burocracia. Lo que lleva al punto de la rendición de cuentas, la cual en el país y desde luego en el estado es débil en sus mecanismos y desfasada en los tiempos. Ello hace de los asuntos de la revisión de las cuentas públicas municipales un trámite que pocas veces tiene consecuencias para los responsables de los malos manejos.

Hay varias razones que explican la debilidad de la rendición de cuentas a nivel municipal. Desde marcos normativos excesivamente regulatorios que alientan la discrecionalidad de la burocracia, hasta disonancias con los marcos jurídicos federal y estatal, pasando desde luego por el énfasis que se pone en la vigilancia formal y los enfoques correctivos. La contraloría social es limitada e insuficiente, lo mismo sucede con los sistemas formales de quejas y denuncias.

Así, los gobernados tenemos que el nivel de gobierno más cercano es aún lejano y fuera del alcance del escrutinio público eficaz.

Es mucho lo que hay que hacer en esta materia y son muchos los obstáculos que anteponen al sistema para evitarlo. La solución puede, eventualmente, pasar por las reformas y por reforzamientos de mecanismos de vigilancia y cuentas publicas. En realidad lo necesario cambiar la élite gobernante.