Política

Rapaces

febrero 17, 2014

Entre proyectos de infraestructura carretera, pasos sumergidos, minas a cielo abierto, presas, inseguridad, impunidad, afirmar que el estado de Veracruz se encuentra bajo asedio es apenas un descripción medianamente aceptable pare aludir a situaciones mucho más dramáticas por graves.

La cuenca del río Pescados es afectada por el proyecto de construcción de una presa hidroeléctrica que tiene la decidida oposición de los habitantes locales y los prestadores de servicios turísticos. Los habitantes protestan y para darse la visibilidad que se les regatea, toman la carretera e impiden el paso de la maquinaria de la empresa Odebrecht. Pese a todo, dicha empresa promociona y cacarea sus proyectos en destacadas revistas especializadas en el mundo de los negocios. Dicen en ellas que la construcción continúa impertérrita. Es posible. Odebrecht también tiene la idea de construir una autopista entre Tuxpan y Tampico. México es la feria de las concesiones para empresas que nada tienen que ver con el capital nacional.

Así, en la borrachera “constructiva” se adelanta la intención de crear 112 hidroeléctricas para Veracruz. Esto afectara la friolera de 90 por ciento del caudal de los ríos. Ya la cuarta parte del territorio nacional está hoy concesionada a empresas mineras a cielo abierto y a Monsanto se la han dado permisos para cultivar transgénicos a cielo abierto.

En procesos de decisiones oscuros y completamente contrarios al interés público el país es desmembrado, literalmente, por la codicia de corporativos y de la elite político administrativa que le sirve.

Oponerse a ello, resistir y bregar por un cambio urgente de paradigma no es un asunto de ideología de radicalización política. Es asunto de estricta sobrevivencia nacional y de un proyecto viable y justo de nación incluyente.