Política

Velan a Gregorio Jiménez en su casa; fue asesinado por labor periodística, claman

febrero 13, 2014

El féretro de Gregorio Jiménez de la Cruz pasó por el camino que, cuando estaba vivo y era reportero, recorría cada día en su moto para embarcarse en la panga que cruza el río Coatzacoalcos. Después de que los medios de comunicación de todo el país encendieron sus alarmas por el posible hallazgo con vida de Goyo, sobrevino la confirmación de la tragedia. El reportero de Notisur y El Liberal del Sur fue hallado muerto.

El cuerpo fue entregado a su familia en Cosoleacaque el martes en la noche luego de que habían viajado a Xalapa a petición del gobierno del estado, para darles la noticia, según testigos allegados a la familia. Cuando Gregorio Jiménez fue preparado en una funeraria de Coatzacoalcos, la carroza se dirigió hacia Villa Allende en una procesión silenciosa, a través de las aguas del río que divide ambas localidades.

Al paso del contingente, los perros ladraron. Dicen los empleados del servicio funerario que transportaban las coronas, que es porque pasó Goyo sin vida. “Ellos bien que saben”, dijo uno de ellos. La carroza llegó la casa de Gregorio apenas estaba construyendo pero que ya habitaba junto con su familia. Estaba oscura la calle de arena. En la penumbra estaban dos patrullas custodiando.

Sus parientes no lo creían. Se lo llevó un grupo armado y seis días después entró a su humilde casa dentro de una caja. “¿Para qué pedir justicia?”, se preguntó una de sus hijas. “Si pedir justicia va a hacer que se pare de esa caja, lo hago”, dijo después.

Gregorio Jiménez comenzó a trabajar como reportero desde tres años. Según uno de sus compañeros de guardias y confidente en el intercambio de datos, Gregorio Antonio Hernández, el reportero entró al oficio como cuchillo en mantequilla. Goyo Jiménez basaba sus coberturas en Villa Allende, y aunque sus notas donde trataba temas peligrosos se publicaran sin su firma, era obvio que eran de su autoría.

Y así describió cómo tres meses a la fecha se recrudeció la violencia en Villa Allende, registrándose levantones, asaltos, asesinatos y robos. “Mientras Coatzacoalcos está tan tranquilo”, dijo otro reportero.

Familiares de “Goyo” exigen justicia

¡Que esto no se quede impune, que los que hicieron esto lo paguen, porque ya no pedimos, ahora exigimos que paguen lo que hicieron con la vida de mi papá!, ¡queremos que le caiga todo el peso de la ley a los que no tuvieron corazón con la vida de mi padre!”, fueron las palabras de las hijas y esposa del periodista Gregorio Jiménez de la Cruz.

En medio del llanto, familiares del comunicador, quien fue encontrado en una fosa clandestina en el municipio de Las Choapas, al sur de Veracruz, exigieron justicia e imploraron por el crimen que privó de la vida a Goyo.

“¿Por qué a la gente buena siempre le pasa eso, Dios mío?, ¿por qué?, ¿por qué, Diosito lindo, te lo llevaste, Dios?, ¡me quitaron a mi papá, me lo quitaron, Dios mío!, ¡Ay Diosito lindo, qué dolor, Dios mío, qué dolor! ¡Dios mío, cúbrelo con tus manos preciosas, donde estés, tápalo con el abrigo, mi Dios!, ¿por qué, Dios mío?, ¡no debió morir así, Diosito lindo!”, suplicaron.

La esposa y familiares exigieron justicia a las autoridades, pues aseguraron que Gregorio Jiménez de la Cruz fue plagiado y ejecutado por la labor periodística que desempeñaba y no por diferencias personales con su vecina, Teresa de Jesús Hernández. “Fue por su trabajo, no como se dijo que fue personal, fue por unas notas que lo amenazaron. Lo hicieron porque él andaba tras los levantones, lo de los niños, notas que sacó, fueron de las notas”, refirió la esposa del comunicador asesinado.

Envuelta en lágrimas, la mujer relató que su esposo había publicado días antes información relacionada con secuestros en la villa donde viven, lo que después trajo consigo una serie de amenazas de parte de la conocida mujer. “Fue por una nota que sacó días antes de un pleito y ahí fue donde aprovechó para reclamar y decirle que ella lo iba a mandar a matar, que no sabía con quién se estaba metiendo, que ella tenía muchas influencias”, abundó la esposa.

Los familiares del reportero de los rotativos El Liberal de Sur y Notisur se dijeron inconformes con los resultados que las autoridades estatales han presentado hasta el momento sobre las investigaciones del caso y pidieron que se llegue a fondo. “¡Queremos que se haga justicia, que no quede como en otros casos!, ¡fue por una nota, andaba haciendo ahora de los levantones que hubieron últimamente y también sobre los niños que encontraban, todo eso, sobre eso lo hicieron, no hay que hacernos tontos, porque eso es!”, reiteró Luis Alberto Jiménez, hijo de Gregorio.

E inclusive, revelaron que al momento del plagio del reportero su vecina –la señora Teresa de Jesús Hernández– observó lo sucedido y en ese instante reía a carcajadas. Además, confirmaron que la fémina en cuestión ya había sido denunciada por presuntas amenazas ante las autoridades ministeriales, pero la acusada concilió, pues aseguró que no había ningún problema de por medio.

Los familiares de Gregorio Jiménez exigieron a las autoridades estatales resguardo, pues temen por su integridad física, sobre todo por los hijos del periodista. Después de dar cristiana sepultura al reportero porteño, un grupo de comunicadores de Coatzacoalcos dieron el último adiós a su compañero, oraron y pidieron por el bien de su esposa e hijos.