Política

Frentes de defensa en la contrarreforma

septiembre 28, 2013

Una fuerza incuestionable tienen los maestros de México y todos los maestros del mundo, es la fuerza de poder imbuir ideas a sus alumnos, explicarles la vida desde un ángulo personal utilizando todas las herramientas que pueda poseer para este fin, al respecto y como un bien que no enajena su praxis, muchos se pueden preguntar que versión de los hechos les darán a sus educandos ahora que todo parece estar en su contra, como ejercerán esta fuerza al interior de las aulas, y mucho mas haya en las ideas que surgen para la reivindicación terminal de su posición profesional, humana y moral, si los maestros en pie de lucha son ignorados, vilipendiados, pateados, y sobre todo magistralmente ignorados, tanto en el escenario legal mediante la imposición de las leyes de esta reforma;como por los medios de comunicación que siguiendo el juego habitual al residente de los pinos establecen una descategorización de su postura, al no acceder siquiera a la visión generalizada de su protesta como algo legitimo y que esta sacudiendo fuertemente la conciencia de la ciudadanía en su totalidad.

Esos frentes de defensa irán perfilándose seguramente en el corto plazo, ya es un hecho que la postura del gobierno federal es imponer y no consensar, y por ello la lucha de los maestros tiene diversas aristas que vale la pena observar, en estos momentos críticos.

El gremio magisterial tiene establecidos códigos y estándares de comunicación con sus lideres sindicales, mismos que empiezan a vencerse a partir del evidente cacicazgo que vende las causas a costa de seguir articulando las prebendas tradicionales, el manejo de los fondos, y recursos de sistemas completos, en las secciones y delegaciones, lideres que sin credibilidad ni respeto irán agotándose ante la exigencia de una base cada vez mas informada.

Las formas estructuradas de lucha en defensa de lo eminentemente laboral y legal tienen cauces accidentados pero viables, uno de ellos es el jurídico, que puede establecer amparos a partir de las impugnación de las nuevas leyes en forma masiva, involucrando a padres de familia, alumnos y al propio personal administrativo y docente de cada plantel.

La ausencia de contenido técnico pedagógico en una reforma que ostenta el nombre de educativa, impone una lucha paralela en el redescubrimiento de los diseños curriculares para toda la educación básica primordialmente, en ella se encuentra un conocimiento que no esta poniéndose a prueba, ahora que se habla de evaluaciones, y que somete al gremio magisterial a ser evaluado y observado a partir de metodologías caducas, y experiencias fallidas, medibles escasamente, pues la evaluación con exactitud pedagógica contiene una graduación de los saberes especialmente didácticos, que solo se pueden observar mediante la practica cotidiana del maestro.

La evaluación por ello tan cuestionada en función de las modalidades de su posible uso, y manejo, saltan como referentes de la lucha pues para los maestros que prevén una limitada estructuración de sistemas nacionales de evaluación que posean credibilidad, certeza, confiabilidad, y sobre todo en el sentido de su aplicación y manejo de resultados, también honesta y alejada de vicios de corrupción, es determinante una caracterización, un consenso, reglas claras, ideas justas, y métodos de evaluación consistentes y viables.

La vía pedagógica como fuente de lucha se abre enorme ante el camino escabroso que ya eligió el presidente Peña Nieto, pues no habrá nunca una reforma educativa de verdad sin el apoyo decidido de los maestros, ese frente es el mas consistente para derogar una ley que nació inoperante, o limitada; pues no va fondo con el concepto de calidad, y es que ofrecer una educación con esa etiqueta en un país como el nuestro, es un reto que implica varias concepciones asociadas, la calidad y cantidad de contenidos educativos que se vierten en el ideario filosófico del estado sobre como debe ser el niño mexicano, la cantidad y calidad de apoyos didácticos e instalaciones que ahora ya requieren ciertos elementos de vanguardia, que si no se tienen no podrían cumplir con el propósito terminal de dar calidad, el lenguaje y actitud del maestro frente a los planes y programas pero sobre todo frente al método, algo que ni remotamente aparece dibujado en esa seudorreforma, la integración de la comunidad educativa en un amplio frente de consenso y apoyo pedagógico a los niños que tengan o alcancen esos niveles de calidad deseados que ahora no aparecen dibujados teóricamente en esta reforma impuesta, y por ultimo, el sistema de pagos y compensaciones, homologaciones y profesionalización, que deberá soportar toda una reforma verdadera, entendida esta como un logro alcanzado por cada maestro, quien ganará en proporción verdadera a lo que hace en el aula, a lo que ha estudiado, y a lo que demuestra finalmente en las evaluaciones correspondientes.

Las protestas en las calles contienen estos elementos entendidos por la mayoría de los maestros en pie de lucha, la descomunal ignorancia del secretario de educación, y la estulticia del presidente al abordar estos asuntos sin un amplio consenso previo y sin una consulta a las bases, golpea no solo en lo moral a los maestros que si saben de que se trata mejorar la educación, si no también deja muy mal parados frente a la lucha porvenir a quienes en fast track votaron a favor para dar continuidad a un proyecto reformista al vapor, me refiero a los diputados y senadores quienes en el mediano plazo verán caer una a una las cuestiones que intentan mejorar con esta reforma, pues ella no contiene de fondo una visión del país, que el estado esta obligado a caracterizar no solo en las leyes, si no en el empuje democrático que toda política de estado debe contener para resistir a la praxis, y sobre todo para verdaderamente reflejar el interés nacional y publico.

Los maestros en lucha, aunque sean ignorados poseen como dijimos al principio un poder que ni el presidente de la republica podrá obtener aun pagando con tarjetas monex, y es el cariño y el apoyo de los niños que pueden entender muy bien lo que los maestros pretenden, pues no todos los maestros son flojos y desarraigados, los padres de familia, y todos aquellos gestores voluntarios de cambio en las escuelas empezarán, como ya lo están haciendo a actuar en pro de un verdadero cambio, y podrán también consolidar al abrogación de estas leyes, para darles paso a otras en las que sea viable sostener una reforma de fondo, abierta y consensada.