Política

Reflexión

septiembre 28, 2013

A los largo de la movilización del magisterio han sido evidenciados diversos aspectos que conviene siempre tener presenta a la hora de acercarse al entendimiento.

Parece prudente destacar primero que la iniciativa gubernamental dejó hace tiempo de ser un acto de autoridad, para ser llanamente un acto autoritario. Y no tanto por el encarcelamiento inicial de la exlíder Elba Esther Gordillo, que desde luego lo es, como por la repetida forma de fingir considerar la opinión de los docentes mientras en realidad se tenía la intención de aprobarlas tal cual. Cosa a la que el poder legislativo no molestó por el distorsionante ingrediente de un pacto que presume ser por México. Es un pacto entre élites burocráticas de instituciones para el acceso al poder que tienen el monopolio de la representación. Y que representan a nadie excepto a sus intereses.

Con eso como base Elba Esther es presa y la reforma ha sido aprobada hasta en sus leyes reglamentarias. El ejecutivo lleva prisa. En respuesta el magisterio descontento se esparce por la república y toma plazas donde más fuerte es. En el sureste del país. Hacia el norte el paro se extiende. En la capital de la república los reubican pero no desmovilizan.

Al tiempo se dice que el magisterio se desgasta. Juicio basado en las reacciones de ciudadanos molestos por ver alterada su cotidianidad. La verdad es que el flujo de ayudas en especie, desde cobijas, alimentos, cosas de limpieza e higiene es constante ahí donde acampan. En la calle y las plazas es el movimiento ampliado. Haora son estudiantes universitarios, y padres de familia y maestros.

Es la constante en la república. El gobierno federal decide por no considerar la realidad problematizada. Luego de días de invisibilidad y silencio, el secretario de Educación Chuayffet toma la palabra para decir que no hay, ni habrá, reconsideración alguna. ¿Entonces? ¿Choque te trenes? ¿Uso de la Fuerza?

Hay quien supone que existen las razones para pensarlo. Podría ser, desde luego. Es verosímil si se revisan as formas y procedimientos usados hasta ahora.

Después, en un extraño por inverosímil acuerdo con algunos maestros se anuncia con amplitud la decisión para retomar actividades el lunes. No pasa mucho tiempo en que es desmentida.

En realidad no es mucho lo que hay que esperar para comprobar si es verdad o simulación. Sucede que tiene la incómoda característica de coincidir a una toma de postura previa del gobierno federal. Ya ha sucedido antes, incluso cunado se decidió desalojar Plaza Lerdo. Desalojaron, persiguieron, detuvieron y golpearon con los costos para el ejecutivo. Si sólo se hubiera desalojado, sin perseguir, sin detener, sin golpear, sin romper la tensión sería muy distinta

El gobierno federal toma decisiones con base a sus intereses. Calcula y decide. Esos intereses no necesariamente coinciden con los del gobierno estatal ni con el de los gobernados veracruzanos. Pero se decide emularlo y con eso apoyarlo. El resultado es un desgaste innecesario de interlocución social. El saldo es cargado a los pasivos del gobierno.