Política

Impuestos o nuevo pacto fundacional

mayo 27, 2013

La semana pasada la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sugirió que la Federación, antes de pensar la concesión de nuevas potestades tributarias a los gobiernos estatales y municipales, tendría que considerar una fuerte restricción presupuestaria. Ello sería un incentivo para que las haciendas estatales ejercieran sus responsabilidades tributarias.

Suena muy bien, sólo que implica una profunda reforma en las reglas del juego federales. En el arreglo actual se privilegia la recaudación federal, desde el centro se reparte el resto del llamado pacto federal, con sus muy serias implicaciones.

El llamado pacto federal es formal o apenas algo más. La operación del centro es avasalladora. Demasiadas inercias y atavismos. En los genes de los actores políticos no está el ADN de la soberanía de los estados y el municipio libre. Tampoco está la independencia de criterio y el disenso con el presidente.

Pero frente al agotamiento del petróleo como fuente de ingresos gubernamentales y la paralizante debilidad del sistema tributario que reintegra miles de millones de pesos a televisoras de dudosa reputación, siempre queda el sano principio de que toda crisis es una oportunidad.

Ahora, si la Federación escogiera este camino, tendría que ser incuestionablemente transparente en cuanto a sus cuentas, cosa que no es. Los estados y los municipios tendrían que serlo también dado que aún no lo son.

Pero antes que aceptar y desatarse del mástil por el canto de las sirenas, debe estar muy claro para los tomadores de decisiones que la propuesta enderezada ahora por la OCDE es la misma de los consensos de Washington que hicieron posible la batería de toma de decisiones neoliberales que desmantelaron la fábrica y agro nacionales. Pasará tiempo para que el país se recupere eventualmente de ello. Se precisa redefinir las cosas para que el país empiece a funcionar para los gobernados, no sólo para sus élites políticas y empresariales.

Por lo pronto, parece ser que, pese al intenso cacareo de la sanidad de las finanzas públicas, la fragilidad es extrema. Pocas veces la expresión de estar sostenidos por alfileres ha sido con tan poco sentido figurado.