Política

El cepo de la argucia

mayo 26, 2013

Es perceptible en el ánimo social una carga nada despreciable de suspicacia respecto a la parafernalia electoral. En de entenderse vistos los acontecimientos recientes en Boca del Río. La mezquindad cortoplacista apalancada en cinismo vestido de sentido práctico de la vida. Personajes bastos que desprecian el sentido común y el más elemental decoro, aunque sólo fuera por instinto de conservación. Sus acciones tienen pese a ellos mismos, un efecto en la percepción del respetable quien, al final del día que importa, es el elector.

Aquí y allá surgen recordatorios, advertencias rijosas y peticiones de cuotas que sugieren precariedad en los acuerdos y la operación de la clase política. En todos los partidos, aunque en unos sea más evidente que en otros. Ejemplo de la asintonía de los partidos y sus liderazgos, incluso con sus mercados cautivos, es la singular petición de un grupo vulnerable para que los candidatos que ahora los seducen cumplan esta vez con sus ofrecimientos y promesas, porque ya pasaron por la incómoda situación de haber sido utilizados sólo como decorado fotográfico.

La suspicacia llega a la inverisimilitud cuando es crónica; de ahí a descalificación por sistema no hay más que un paso. La frustración y el desencanto que eso conlleva trabaja directa e intensamente contra la posibilidad de construir capital social suficiente como para que la sociedad sea parte de la solución de sus problemas y no mera espectadora a la espera de que algún burócrata tenga a bien dar curso a su parición.

La falta de este capital social en el estado se manifiesta múltiples modos en el comportamiento comunitario. Desde la diferencia por la basura y el medio ambiente, hasta el abandono del equipamiento urbano o el lastimero estado de las carreteras.

Hay múltiples experiencias exitosas por todo el mundo de organización social para la solución de problemas concretos, desde la generación de electricidad comunitaria para la electrificación de cercas para el ganado en Brasil que llevó a proveer de luz eléctrica a varias comunidades, hasta la creación de empresas sociales de todo tipo para cubrir necesidades locales. La preparación de almuerzos escolares y para reclusorios de un grupo de madres sin empleo asalariado también en Brasil.

Por la creación de capital social pasa buen parte de las soluciones a los rezagos de un estado como Veracruz. Irá mejor cuando los procesos de renovación política no se vean descalificados por la actuación de personajes con aspiraciones de cortesanos venecianos renacentistas.