Educación, antes que nada
marzo 01, 2013 | Editorial

En medio de la parafernalia desatada por la aprehensión de la profesora Elba Esther Gordillo y su evidente lectura que se trató de una suerte de ajuste de cuentas al haber sobreestimado su capacidad de maniobra y fuerza política frente al gobierno priísta de Peña Nieto, la vertiente estrictamente política rebasó el verdadero aspecto sustantivo del encarcelamiento de la dirigente vitalicia del sindicato magisterial.

Se trata del estado que guarda la educación básica del país y el enorme daño que prácticas clientelares y corruptas le han hecho por sexenios al proceso educativo nacional.

Ese mismo modelo de cínico pensamiento hizo suponer a Gordillo Morales que el estado de excepción en que vivió durante los últimos años (manipulando elecciones por medio del control corporativo de las secciones sindicales mediante líderes estatales como por ejemplo Juan Nicolás Callejas Arroyo y otros menores en la entidad a quienes convidaba poder y recursos económicos a pasto; o usando las chequeras de las cuotas de los maestros como si fueran patrimonio eprsonal) le iban a durar para siempre.

Aunque la misma fundadora del Panal había comenzado a escribir su epitafio desde el momento en que, aliada con las administraciones panistas, ofertó la fuerza del SNTE a quien estuviera dispuesto a pagarle el costo de contar con esa especie de milicia electoral disciplinada y leal.

La profesora empeoró las cosas cuando decidió apretar su tambaleante relación con el nuevo gobierno a través de declaraciones públicas y artículos de opinión en el portal del SNTE. El 18 de septiembre del 2012 apareció el notable “Mirar hacía adelante” en el que ya barruntaba su futuro y como suele acontecer, analizaba las cosas desde su baluarte de conveniencia personal

“Nos encontramos inmersos en un proceso de transición gubernamental afectado por unas elecciones altamente competidas e insuficientemente aceptadas. Además, estamos en medio de una severísima crisis nacional de la que no existe referente cercano. En este escenario se están produciendo dos propuestas políticas diametralmente opuestas: por un lado tenemos a quienes resultaron victoriosos, que demandan dar vuelta a la página y mirar hacia adelante; por el otro lado tenemos a quienes fueron derrotados, que se aferran a negar la validez del proceso electoral y sus resultados.

“Ninguna de las dos propuestas, curiosamente, ha sido acompañada por el entusiasmo de la sociedad. Hecho que nos obliga a reflexionar sobre las causas de tal marasmo, puesto que no corresponde, por lo menos desde la teoría, con el abundante despliegue participativo que los ciudadanos demostramos en las urnas ni por las claras y, en puntos clave, exacerbadas diferencias de los candidatos respecto alas ofertas y compromisos con el futuro nacional”.

Ni una sola línea en torno al quehacer público respecto de la educación. Ahi esta en efecto el verdadero origen de un problema al que debería enfocarse el esfuerzo sustantivo del gobierno federal. La solución de lo político se dará en ese ámbito suceda lo que tenga que acontecer con el futuro personal de la lideresa; lo educativo representa el futuro del país.

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