Política

Felicidades

febrero 27, 2013

La celebración del 45 aniversario de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana fue ocasión de catarsis, mustios golpes de pecho y virtuales desgarres de vestiduras. Luego de décadas de evidente depredación medioambiental en el estado y en el entorno inmediato del gobierno estatal, se acepta que los llamados proyectos ambientales son punto menos que eufemismos mercadotécnicos para disimular la depredación de todo tipo de ecosistemas.

Una afirmación categórica sobre la vulnerabilidad el capital ecológico del estado se convierte en un “indicador generado por agencias gubernamentales”. Singular metodología la del secretario de Medio Ambiente estatal.

Y es que la presencia del doctor José Sarukhán tiene su peso. Especialmente cuando el ex rector es ahora director del Consejo Nacional para la Conservación de la Biodiversidad. En su intervención ofreció un dato espeluznante: sólo queda 3 por ciento de la vegetación original del estado. Esto, que de suyo es alarmante, empeora cuando se sabe que la depredación no se detiene, que todos los años se devastan más recursos. Hace unos días la editorial de La Jornada Veracruz sostenía que tanto las elites gobernantes y empresariales del estado como la población en general compartían la misma definición de incivilidad, cortoplacismo y desapego por el futuro que distingue a quienes devastan los recursos por beneficios cortoplacistas. Bien visto, lo que sorprende es que en el estado aún haya recursos naturales que aparentan abundancia. Aunque eso tiene remedio. Basta con dejar las cosas como están para que en pocos años el territorio sea totalmente yermo.

Las medidas urgentes a las que se refiere el doctor Sarukhán precisan de dejar a un lado la verborrea justificadora para la conservación de la imagen y entrar de lleno con las muchas medidas, decisiones, e instrumentaciones de políticas que son necesarias y, por encima de todo ello, con instrumentos de evaluación sobre el impacto y alcance de ésas políticas. Es urgente cambiar el paradigma con el que se acostumbra hacer las cosas.

Es cierto que la Universidad Veracruzana contribuye con conocimiento al respecto independientemente de los casos cuestionables que se han señalado en las páginas de La Jornada Veracruz. Académicos al servicio justificatorio de los planes de expansión portuaria sobre el arrecife de Veracruz, por ejemplo. Pero la producción de conocimiento no basta, hace falta también socializarlo y en eso la Universidad puede hacer mucho. Lo mismo el gobierno del estado e igual la sociedad civil organizada. Es imperativo educar consistentemente a la población para poder apelar con éxito a la responsabilidad individual en la conservación de los recursos. Mientras eso no sea, empresarios depredadores seguirán devastando lo que esté a su alcance. Sea de forma legal como o fuera de la ley.

Iniciativas como el rechazo del gobernador a la presencia de la mina de Minera Cardel-Goldgroup en Actopan son de aplaudirse y apoyarse sin miramientos ni joterías. Además de estar atentos a la participación de empresas mexicanas en la generación de electricidad eólica. Vista la experiencia empírica, habrá todavía que confirmar si la empresa en cuestión es filial –o no– de alguna empresa extranjera. Española, por ejemplo.