Política

La idea de Pemex

enero 21, 2013

La historia de la industrialización es la del manejo inadecuado de los materiales y residuos peligrosos. El resultado es el grave problema de contaminación de suelos y los cuerpos de agua que tiene enfermo al planeta. El petróleo junto y el carbón mineral han sido determinantes en ello.

En cuanto a México, la industria petrolera tiene un inmenso impacto magnificado en materia ambiental, negativo todo, y que no ha sido posible siquiera evaluar cuantitativamente. Hace muy pocos años que se tiene consciencia de la dimensión de problema de los suelos contaminados con hidrocarburos y de la dificultad y costo que representa su saneamiento junto con el de los cuerpos de agua.

Pemex parece mantener una actitud bivalente respecto a los impactos que provoca. Por un lado gasta millones de pesos en una burocracia calificada dedicada a medir y prever afectaciones. Por otra parte, cuando surge algún derrame se ve con inaceptable frecuencia a los trabajadores acometer la contención y las tareas de limpieza sin el menor equipamiento.

El problema no sólo compete a Pemex. Más de 90 por ciento de los residuos peligrosos que se producen en el país se manejan inadecuadamente. La mayor parte van directo al envenenamiento de tierras, aguas y humanos.

La actitud de los gobiernos y de Pemex es bivalente. Dicen preocuparse y se toman acciones con frecuencia prometedoras, pero su instrumentación depende de una burocracia arrogante y privilegiada. Entre los elegidos, funcionarios medios se habla de quienes protestan a Pemex, da ellos los categorizan en el muy cuestionable rubro de “la Industria del Reclamo”. Arrogantes irredentos.

Ahí están frescos los impactos del desarrollo en el llamado Paleocanal en el norte del estado.

México adolece de un inmenso déficit de planeación científica para su desarrollo. Pareciera que se avanzara con base en ocurrencias más o menos afortunadas, la planeación y la evaluación son ajenas a la cultura nacional. Así, lo que bien sería una afortunada bendición, el petróleo le ha significado a México hacerse de un espejismo harto peligroso, pero Pemex es lo que es, no lo que nos gusta pensar que debería ser.