Política

De la ficción a la realidad o de la realidad vuelta ficción: un paralelismo ideológico USA-México

julio 24, 2012

“Introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido y todo se volverá caos. Soy un agente del caos. ¿Te cuento una cosa sobre el caos?... Es justo.”

“Vivimos en un mundo loco, hablando de eso, ¿sabes cómo me hice estas cicatrices?”

El Guasón

En días pasados ocurrió un acto que estremeció a los Estados Unidos, un joven de 24 años irrumpió en una sala de cine en Colorado (USA) y comenzó a disparar contra el público que se encontraba en el estreno de la tan esperada película de Batman, el caballero de la noche asciende, el saldo, cerca de 13 muertos y 54 heridos, los medios de comunicación en diversas partes del mundo esparcieron la noticia, no sin antes hacer una comparación con lo ocurrido en años anteriores en las escuelas de los Estados Unidos como si fuese parte de un fenómeno de la decadencia cultural que presenta este país o como si hubiera sido consecuencia de una época donde algo se ha perdido y cada día estamos más corruptos como sociedad.

Muchas conjeturas pueden surgir a partir de este hecho, sin embargo, resultaría sumamente necesario centrar nuestra atención en algunos aspectos de este suceso que posibilitarían entender los atolladeros sociales en los que nos encontramos en tanto occidentales, pero también en tanto mexicanos.

En primer lugar, tendríamos que realizar una lectura del suceso para poder determinar algunas circunstancias que permiten un reconocimiento del impacto social, ya que algunos de los sobrevivientes comentaron en diversas entrevistas que les resultó sorprendente ver cómo apareció este sujeto en la escena de la película saliendo de la pantalla y que comenzó a lanzar bombas lacrimógenas a las salidas de emergencia y para después disparar a los espectadores, los cuales al principio pensaron que se trataba de un montaje por parte de la casa productora debido a que era la premier de la tan esperada cinta, sin embargo, pronto se dieron cuenta que era real cuando comenzaron a ver a los primeros heridos, por lo que sin duda este suceso nos hace pensar que la sociedad norteamericana se ha habituado a estar preparados para lo “inesperado” y a su vez, se han esforzado en experimentar nuevas sensaciones, para muestra de ello los avances del cine en tercera dimensión y más en la actualidad con la denominada 4D en la que la gente puede percibir olores, corrientes de aire, chorros de agua, movimientos de butacas y demás cosas mientras el espectador ve salir las imágenes de la pantalla, es como si de alguna manera la sociedad norteamericana estuviera prácticamente acostumbrada a traer la ficción a la realidad, lo cual a final de cuentas denota el sistema ideológico imperante dentro de su cultura, bastará pensar en el “sueño americano”, el cual debe de llevar este estatus de ensoñación para describir un modo de vida.

Pese a lo anterior, sólo algo los puede sacar de ese lugar tan confortable, y siempre llega con la máscara de lo ominoso, de lo terrible, de lo que acaba con ese estatus de ficción, pensemos en el 11 de septiembre que hizo que desplegaran una guerra contra el terrorismo que afectaba la paz de los ciudadanos, de igual manera, la irrupción de las masacres estudiantiles, las cuales atenuaron el fenómeno del bullying. Sin embargo, regresando a la nueva tragedia, tenemos que pensar en que este sujeto no hizo una irrupción en la realidad y que pese a su locura mantuvo ese estado de ficción en donde se asumió como uno de los villanos de Batman, un Guasón que pretendía despertar a la gente de su estado letárgico en donde todo es ficción y cualquier sueño es posible, pero no sin abandonar ese estado de súper villano, ya que cuando fue atrapado confesó que su apartamento se encontraba lleno de explosivos, lo cual nos deja pensar que pese a su irrupción, el sujeto continuaba dentro de la película, en ese papel de malo que espera que el bien triunfe sobre de él.

La personalidad de este villano fue revelada y con ella surgen una serie de desacreditaciones para el sujeto, donde se le reconoce como un estudiante brillante próximo a conseguir un doctorado, pero que según las investigaciones con una serie de problemas emocionales que lo llevaron a cometer ese horripilante crimen. Sin embargo, ¿no es acaso la representación del sueño americano y también de ese lugar de ficción de las películas?, la respuesta definitivamente es un sí.

Pareciera que con ello encontramos el punto crucial por el cual el sujeto como parte del sostén ideológico de su nación decidió continuar con el acarreo de la ficción a la realidad, donde es posible continuar con los procesos oníricos (incluidas las pesadillas), brindando con ello una explicación de porqué surgen estos fenómenos dentro de los Estados Unidos. Pero también hay algo que nos permite repensar nuestra propia sociedad en tanto consecuencia de los procesos occidentales, en tanto que nosotros hacemos algo parecido pero que a la vez termina resultando sumamente opuesto.

Lo que pasa con México siempre es muy interesante, ya que al surgir movimientos ideológicos, terminamos adaptándolos a nuestra versión, que simplemente termina convirtiéndose en todo menos en lo que era, para explicar un poco, pensemos en cómo los estadounidenses tratan de jalar la ficción a la realidad; con nosotros ocurre totalmente lo contrario, la realidad la tornamos en una gran ficción, una simulación, nuestra obligación es quitar las asperezas de las cosas para dejarlas tan maquilladas que han dejado de tener ese estado terrible. Basta con pensar en los Teletones donde la parte ominosa de la discapacidad se ve degradada por la gran cantidad de artistas que comparten su talento para unir a la sociedad y garantizar que más y más niños con discapacidades tengan un mejor desarrollo, como si una capacidad diferente fuera presentable sólo a través de actos hermosos y estéticos. También pensemos en los informes de gobierno o las declaraciones de algunos de los gobernantes, un caso particular podría ser Calderón, quien ha optado por enumerar las cosas buenas que ha realizado para disminuir los resultados de su guerra. Por otra parte, también es interesante ver cómo muchos medios de comunicación han sido parte de esa ficcionalización de la realidad, basta con pensar en grupo Milenio quien acabó pidiendo disculpas por las “metidas de pata” cometidas durante los procesos electorales o qué podemos decir de las mismas encuestadoras o incluso de muchos pensadores de izquierda quienes volvieron mágico el 68 y decidieron que el efecto del #YoSoy132 eran una segunda parte del movimiento, poniendo con ello una ficción de que estamos en el mismo momento que en esos años cuando las circunstancias son diferentes, o qué decir de los que se hacen llamar los “legítimos” #YoSoy132 que desconocen muchas de las marchas del país, diciendo que ellos no son un movimiento partidista y que sólo deciden trabajar sobre el marco legal, como si lo ocurrido en la Ibero no fuera prueba suficiente como para demostrar que esa manifestación representaba un estallido de inconformidad que no fue precisamente por la vía civil y de los acuerdos, si esto último hubiese sido, se hubiesen realizado una serie de oficios para pedir que no asistiera tal o cual candidato. Pensemos también en las televisoras que cuando en vez de decir: “miles de personas” sólo dicen: “personas” o “varios cientos de personas”, para no revelar ese estatus de Verdad y permite que se maquille el proceso, que se haga ficción esa realidad.

Los ejemplos pueden continuar por horas, y en todos los niveles de la sociedad, donde lo pensemos, nuestro país siempre acabará volviendo ficción lo real, para aminorar las cosas, tal vez por ello, la noticia del Guasón que irrumpe a la sala de cine y mata a muchas personas, nos termina pareciendo poco sorprendente.