Política

Sin miedo a Dante

julio 24, 2012

(Primera Parte)

Dante Alighieri, el mayor exponente de la literatura italiana, ha permitido a las generaciones por espacio de 700 años, atrapar el instante eterno. Los preconceptos, con los cuales uno se aproxima a la lectura de los cantos dantescos, terminan en algún modo por verse modificados, reforzados, corregidos o precisados entre los olanes de los versos.

Durante de Alighiero o de los Alighieros, nació en Florencia, Toscana, en 1265 (entre el 22 de mayo y el 13 de junio) y murió en Ravenna en 1321. A los 35 años se convierte en autor de la máxima obra escrita en italiano y máximo exponente de la literatura mundial: la Commedia, porque en ella existe el género cómico y el no cómico, pero no el dramático. El adjetivo de Divina fue otorgado por Bocaccio, unos 200 años después; Divina porque para Dante no hay universo sin Dios, porque en ella ha volcado toda la intensidad de su percepción religiosa acorde con las creencias del medioevo. Él se lanza al mismo tiempo a la apasionada defensa de la lengua vulgar florentina (aquella hablada por la gente común), de la cual pretendía una absoluta dignidad como la que se atribuía entonces al latín, lengua dominada sólo por la elite. De ahí que desde las primeras rimas publicadas se gestara un suceso de extrema importancia para la identidad italiana y para la cultura moderna.

Cuando Dante comienza a escribir la Comedia, el vocabulario fundamental del italiano se encuentra constituido en 60 por ciento; a fines de siglo está prácticamente completo, al 90 por ciento. Lo cual significa que, de 2 mil palabras aproximadamente que son indispensables para hablar en italiano, al menos mil 800 ya se encuentran en Dante. Por ello es considerado el padre de la lengua italiana.

Será que hablar ahora practicamente el italiano del siglo XII no es tan buena señal de desarrollo de la lengua, pero en cambio, se puede leer a Dante en lengua original porque resulta lingüísticamente actual. El dialecto toscano es aún el más aproximado al italiano formal. 400 años antes de la invención de las enciclopedias, Dante puso a disposición del pueblo toda la cultura de su época (teología, medicina, astronomía, matemáticas), mientras indicaba el camino a la felicidad. A pesar de su primer aspecto áspero debido tal vez al italiano naciente, la obra dantesca es cristalina, para penetrar en sus versos hay que acercarse con el ánimo inocente de un niño. De lo único que hay que temer es de su excelsa belleza. Bajo las subsiguientes lecturas, una segunda o una tercera, se llega a comprender la profundidad de cada alegoría y metáfora. Desde luego es de gran ayuda dejarse guiar por las ediciones comentadas. La Divina Comedia es una producción literaria que hoy en día se continúa comentando y descubriendo en ella nuevos significados, casi como una obra profética.

Es un extenso poema compuesto de tres grandes capítulos, denominados “cánticos”: Infierno, Purgatorio y Paraíso, cada uno con 33 cantos (excepto el Infierno que tiene 34), escritos en tercinas endecasílabas que forman en total 14 mil 223 extraordinarios versos. Cuenta la experiencia de Dante en su tortuoso viaje imaginario al más allá, bajo la guía de la razón y la fe.

Ha sido desde sus orígenes un best seller popular. Los contemporáneos del autor la transmitían oralmente, ya que a la época ser dueño de un libro significaba literalmente poseer un tesoro, además de que la gran masa del pueblo no sabía leer. La gente se reunía en la calle para escuchar al intelectual de turno, al juglar o comerciante, o cualquiera que supiera recitar y hacerse escuchar, tal como hoy se reúnen las familas delante del televisor.

Así tenemos que es error moderno creer que la poesía sea una cosa para intelectuales refinados. Por el contrario, constituye la más popular de las artes y ha nacido para ser memorizada y recitada en voz alta, si no, ¿para qué el artificio de la rima? El secreto de la poesía es que debe ser leída tal como ha sido escrita, sintiendo la música que emiten los versos y respetando los enjambements, es decir, las interrupciones del verso, aunque la frase termine en el verso siguiente: las pausas a realizar serán breves, de modo que se perciban tanto el ritmo como la continuidad semántica.

Dentro de La Divina Comedia se transparenta la personalidad de Dante, quien prefería dar un beso a un leproso antes que besar la mano a un imbécil. La obra es una exaltación al sexo femenino, las mujeres no son más perdición sino salvación: el primer condenado que habla en el Infierno es Francesca; el canto final está dedicado a la mujer por excelencia, María madre de Jesús; el fin mismo de la obra es conducirse a la redención a causa del amor, por mano de Beatriz, jóven de quien estuvo enamorado Dante desde los nueve años y quien murió tempranamente a los 25.

A pesar de su primer aspecto áspero debido tal vez al italiano naciente y a que el lenguaje del autor se vuelve más complejo conforme se acerca al Paraíso, la obra dantesca es cristalina siempre que la aproximación a sus versos sea con el ánimo inocente de un niño. En una segunda y tercera lectura, se logra comprender el sentido y la profundidad de cada alegoría y metáfora, de modo que de lo único que hay que temer es de la magnificencia de su hermosura. Dada su aportación al mundo, sobre la obra de Dante se han escrito enteras bibliotecas, tan sólo para profundizar acerca de un pasaje en particular, de una terceta en especial. Y no es para menos. En esta obra se explica de manera amplia la realidad y el sentido de la vida con personajes históricos, de la mitología griega y gente contemporánea de Dante, todos interactuando en un ambiente increíblemente creíble, casi palpable, donde se fusionan con clásicos griegos como La Iliada, La Eneida y La Odisea, los pasajes de la obra más grande jamás escrita, La Biblia.

Abarcar los aspectos que se descubren en ella, en unas pocas líneas, es poco menos que imposible, por lo tanto, más adelante serán comentados los cánticos que la componen. De Dante no ha quedado una firma, ni una huella del zapato, ni la talla del traje, ni siquiera la fecha precisa de su nacimiento, los manuscritos originales nunca fueron encontrados y, sin embargo, continúa siendo fuente de inspiración, cualquier cosa que se diga sobre su poesía es por extensión un contributo a la belleza y a la alegría de vivir.

Fuente: Il mio Dante, Roberto Begnini. Einaudi, 2008.