Política

El perfil del presidente

enero 27, 2012

La lógica de la intolerancia que caracteriza al sexenio ofrece de pronto algunas expresiones locales que bordan en los inverosímiles límites entre la represión, lo estúpido y el folclor colorido de las vocaciones contradictorias.

A mediados de esta semana Renato Tronco, presidente municipal de Las Choapas, armado de lo que a su entender es firmeza, decidió desalojar por la fuerza a indígenas que se manifestaban en el palacio municipal. La fuerza trocó en violencia porque el personal encargado de desalojar a los manifestantes la tomó a golpes de macana contra mujeres y ancianos que llevaban niños en brazos.

Hasta el momento no se sabe cuál fue la razón para que el presidente municipal asumiera con tanto ahínco la idea de acallar a quienes protestaban por el absurdo de las tarifas eléctricas. Es probable que para encontrarlas sea más conveniente buscar en los oficios y las inducciones de la Comisión Federal de Electricidad.

Cualquiera que sea el caso, la singularidad del perfil del presidente municipal ofrece algunos cursos de reflexión. Entre ellos, habría que preguntar por qué demonios es presidente municipal alguien que lo que quiere y tiene vocación es de cantante grupero.

Y es verdad, apenas hace un par de meses, en noviembre pasado, el presidente Renato Tronco pedía licencia por 60 días para poder concretar su sueño: convertirse en intérprete de canciones gruperas, su mayor anhelo. En mala hora no le concedieron su petición que tuvo la oportunidad de mostrar esa otra veta menos sensible en su tarea de gobernante.

De unos años a la fecha pareciera que la banalización de la política es lo normal. Si el deseo del señor Renato Tronco realmente es ser intérprete o cantautor, bien por él.

Cabe preguntarse, sin embargo, cuál debiera ser el rango de sinceridad de los aspirantes a puestos públicos si apenas cumplido un año en el cargo se pide licencia para cumplir anhelos frustrados mientras que en la primera oportunidad para resolver un asunto de gobierno se opta por el recurso expedito de la represión a secas.

Los gobernados mexicanos ya hubieron de encajar seis años de frivolidades de un presidente analfabeta funcional y su esposa, que llevaron al país (operativo México Seguro) al preludio de matanzas alternadas que se convertirían en la muerte industrializada del actual gobierno.

Entre engominados, personajes caricaturescos, sonrientes sardónicas, acartonados prosopopéyicos y la posibilidad de salir de trampas mortales y mejora, la decisión difícilmente podría ser más clara.