Política

Padecen penurias cientos de jubilados por pagos de apenas $2 mil cada mes

diciembre 13, 2011

Veracruz, Ver.- Pensionados veracruzanos que ganan entre 2 mil y 2 mil 500 pesos al mes hablan con La Jornada Veracruz sobre las penurias que pasan cotidianamente con los recursos que les destinó el gobierno para el final de sus vidas.

Personas con 30 y hasta 40 años de trabajo dicen que lo peor que puede pasar con una pensión de este nivel es morir de depresión cuando se dan cuenta de que no alcanza para nada, cuando se percatan de que pedir limosnas y tener que seguir trabajando es la salida para poder llevar comida a la casa.

Los pensionados entrevistados militan en el Movimiento Constitucional de Pensionados Pobres de México, que desde hace tres años pugna desde Veracruz por mejorar la pensión para los miles de obreros veracruzanos que le entregaron la vida y juventud al sistema y resultaron mal pagados.

En algunos casos, relatan, están sobregirados por pedir fiada la despensa en todas las tiendas de las zonas en que habitan. La pensión, definen, solo sirve para mal comer.

Lucio Vera Álvarez cuenta: “durante 30 años fui chofer de camión de pasaje en Veracruz. Terminé con enfermedades de la columna, con las manos artríticas, y con todos los achaques que te puede dejar un trabajo como este. Después de tanto tiempo de rajarme el alma en el camión, el gobierno me salió con una pensión de 2 mil pesos mensuales. Eso me lo como con mi familia en menos de una semana. Luego viene la luz, el gas, el agua. Tenemos que hacer muchos sacrificios en mi casa. Es poco lo que le dan a uno. Tenemos que comer poco y mal. No es lo que me merezco tras tantos años de trabajo. He hablado en muchos lugares, en muchos foros, con muchas autoridades pero el gobierno le da todo el poder a los ricos, al jodido, ese, que se chinque”.

Bernabé Sánchez García relata: “A mí me robaron mi muelle, fue Carlos Salinas, el pelón. Como obrero portuario trabajé 40 años, y la pensión que me dan, ésa es de 2 mil 300 pesos al mes. Para qué me sirve, pa' una madre. Del trabajo me quedó la vejez, lo usado que estoy y enfermedades en las reumas. Los 2 mil pesos para qué crees que me sirven, está por demás decirlo, estoy sobregirado en las deudas. Debo en todas las tiendas de la colonia. Le pido prestado a un amigo, y cuando me dan la pensión, pago, me vuelvo a quedar frío. Así es mi vida ahora de viejo y pensionado”.

En tanto, Salomón León Hernández narra: “Gano 2 mil pesos como pensionado. Trabajé 40 años manejando un camión Díaz Mirón en la Alianza de Camioneros. Ese dinero no me sirve para nada, lo administro como puedo, pero en un cerrar de ojos se me va todo. Únicamente alcanza para lo necesario. “Como con mi esposa frijoles y arroz, tortillas. La verdad, mis hijos no me pueden ayudar. Ellos ya tienen sus compromisos. Sufro mucho. Lo más triste de mi vida son las injusticias que se cometen con el trabajador y nos salen con esta miseria. Llevo doce años malviviendo con este salario. Eso es lo que he ganado con tanto trabajo”.

Antonio Peña Santos: “Soy pensionado desde hace dos años por Tamsa, y los 2 mil pesos que me dan solo es para mal comer. Lo administro y lo administro, pero no me alcanza, sinceramente. Al gobierno le digo que estamos luchando para que nos incremente la pensión desde hace tres años. Que nos den unos 5 mil pesos cuando menos, porque nos rinde muy poco”.

David García Beltrán: “Gano 2 mil 300 pesos como pensión tras 30 años de trabajar en Tamsa. Al menos en mi caso me tengo que apoyar mucho en mis hijos para que medios nos ayuden a mí y a la señora de la casa. La situación está muy dura para los pensionados. Un kilo de tortilla, 15 pesos. El de frijol, más de 20 pesos, el aceite, del corriente, a 17. Azúcar, leche, carne. Eso ya es un lujo. Ahora la luz, el agua, el gas… nombre. No creo que haya en el mundo una persona, sola, que pueda vivir con eso que nos da el gobierno como pensión “Lo más triste que vivo es que estamos con mi mujer comiendo solo tortillas y frijoles. Estamos con lo más básico. Yo ya me tuve que ir a los Estados Unidos, cuatro veces, para ir mejorando mi nivel de vida. Allá en EU el dinero si vale, lo que ya no tengo es fuerza y salud para seguir”.