Política

Con rezos y oraciones, católicos piden un México en paz a la Virgen de Guadalupe

diciembre 13, 2011

Orizaba, Ver.- Esta vez la petición no sólo fue por la salud y el bienestar en general. No, en esta ocasión el peregrino, el caminante, hombre o mujer, se unió en una sola plegaria: la paz. “Que se acabe la violencia, que ya no haya tanto muerto, tanto balaceado”, pidieron. Ahora, en el aniversario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, los rezos y las oraciones fueron: “por un México en paz”.

Igual que cada año, el templo católico de La concordia fue insuficiente para dar cabida a la feligresía que dejó todo para venerar a la Virgen morena. Pero la fiesta empezó desde la noche anterior. Antes de la media noche, cientos de peregrinos ya se acumulaban en el atrio de la parroquia y en las calles adyacentes para, primero, cantarle Las mañanitas y después para ingresar al templo, que desde hace una semana, prácticamente no cierra sus puertas.

El frío de hasta cinco grados sobre cero y la pertinaz e incesante llovizna no menguó el festejo guadalupano. “Vale la pena”, dijo una joven mujer que con hijo en brazos esperó paciente a que se marcaran las cero horas para unirse al coro improvisado de miles de gargantas que le entonaron el clásico canto en medio de la algarabía popular.

Pero la apoteosis fue este lunes. Miles de peregrinos, unos a pie, los más y, los menos en sillas de ruedas, muletas, bastones o de plano de rodillas llegaron hasta el altar de la Virgen morena para agradecerle, pedirle, ofrecerle o suplicarle. Las lágrimas corrían en muchos de ellos, en otros los rezos se confundían con el llanto de los niños que ataviados de Juan Diego o inditas también fueron a los pies de la imagen religiosa.

Afuera del templo, un río de incansables peregrinos llegaba. “Son más de 100 peregrinaciones programadas para este día”, señaló uno de los organizadores. Pero ni el incesante sol, pero con una temperatura no mayor a los 18 grados, impidió que la fe, de nueva cuenta, se desbordara.

Quienes llegaban y se iban, en su mayoría, hicieron una oración por la paz, “que ya no haya más muertos ni tanto balaceado”, pidió una mujer de la tercera edad que apoyada por un familiar también mujer trata de acercarse lo más que pueda al altar mayor, en donde se encuentra una réplica de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Asimismo, una adolescente con uniforme de una escuela secundaria también pidió por un México en paz: “los jóvenes no queremos saber de más muertos, de más decapitados, de más balaceados. Queremos que el gobierno nos brinde oportunidades de estudio, de empleo, que no seamos el patito feo de la sociedad”, reclama.

En los rezos realizados a lo largo del día, los sacerdotes pidieron no sólo por la paz sino, además, “porque se les brinde la sabiduría y la rectitud a los gobernantes”. También para que la sociedad pueda vivir en paz. “Eso es lo que queremos: vivir en paz”.