Política

Vocación por la agresión

septiembre 13, 2011

Durante décadas, intermitentemente Veracruz ha tenido que navegar sobre las inestables aguas de la arrogancia y veleidad de los titulares de las empresas gubernamentales de administración federal asentadas en la entidad. Los costos, ya se ha dicho, han sido altos, pero nunca tan agraviantes y ofensivos como con la actual dirigencia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Agravios que son constantes bimestrales cuando llegan los recibos por consumo, y selectivos a la hora de reprimir movimientos sociales de resistencia civil.

La CFE sencillamente ha sido reticente para acatar el mandato de la representación popular y arrogante en su proceder en el estado. Hace un mes que la Cámara de Diputados mandó dar cumplimiento a los acuerdos de la Convención de Seguridad Nuclear y a las recomendaciones de varios organismos internacionales abocados al tema nuclear, en el sentido de garantizar la salud y seguridad de los habitantes y los trabajadores cercanos a la planta de Laguna Verde. CFE ha hecho nada.

Ante la indiferencia federal, la organización no gubernamental Greenpeace junto con la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental retomó el reclamo de la Cámara de Diputados, el exhorto de los diputados, particularmente por el peligro que implican los trabajos autorizados por el gobierno federal para que un grupo minero canadiense y uno mexicano realicen trabajos de explotación aurífera en las cercanías de la nucleoeléctrica. Tales labores realizadas a menos de tres kilómetros de la planta violan todos los acuerdos de seguridad internacionales. Para autorizarlos se precisa de estupidez e irresponsabilidad casi absolutas. Amén de la crasa indiferencia por la salud de los mexicanos veracruzanos. Toca, pues, al gobierno estatal velar por el interés de sus habitantes y a la sociedad veracruzana hacer oír su voz para rechazar la agresión a la tranquilidad y calidad en la entidad.

Son muchos los rezagos y saldos pendientes que la CFE tiene con los veracruzanos, precisamente por eso es que el gobierno estatal tiene el apoyo de varias organizaciones no gubernamentales, de derechos humanos, de académicos y líderes de opinión para que exija a los federales el reconocimiento del problema de salud pública en las cercanías de Laguna Verde y actúen en consecuencia. Por lo pronto, suspender los trabajos de minería es un imperativo. Está vista la total indiferencia de las empresas mineras canadienses para con el entorno y salud de los mexicanos. Ahí está el ejemplo de San Luis Potosí, en donde precisamente un minera canadiense, First Majestic Silver Corp., no sólo contaminó a la capital de esa entidad, sino que devastó su símbolo, el Cerro del Quemado.