Política

SNTE 32: el debate del voto universal

abril 01, 2011

Nuestro país inició hace doscientos años eligiendo a los integrantes de los poderes públicos de manera indirecta. Se elegían electores que en segunda o tercera instancia elegían diputados, senadores y presidentes de la República. La evolución política del país fue exigiendo con el paso del tiempo nuevas modalidades de elección y representación. Hoy estos funcionarios y representantes populares son electos en México por voto directo, universal y secreto.

El SNTE nació hace más de 67 años, en 1943, eligiendo a los representantes sindicales mediante el voto también indirecto. Esta modalidad de elección se mantiene hasta hoy: comités delegacionales electos de manera directa, universal y secreta pero los comités jerárquicamente superiores (los seccionales y el nacional) se siguen eligiendo de manera indirecta, método arcaico en lo político pero perfectamente vigente y útil como método de control político y de manipulación de voluntades.

Secciones como la 32 (que entrará pronto a proceso electoral) eligen a su comité ejecutivo –que dura cuatro años en funciones– mediante la decisión de aproximadamente mil 200 personas representando a casi 90 mil trabajadores. En sí mismo el proceso no es reprobable sino sólo cuando estos mil 200 electores indirectos son inducidos o presionados tanto por la vía sindical como por la oficial de la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) a votar en un sentido tal que mantenga el estado de cosas nacido en el muy lejano año de 1978, estado de cosas que fue reconfigurado hace más de un cuarto de siglo a partir de marzo de 1984. Ateniéndome sólo a la ya muy larga edad, esta situación política sindical es equiparable a regímenes de largo aliento como los de Libia o Túnez o Egipto donde se desoyó o reprimió cualquier tipo (todo tipo) de crítica hasta el momento en que una chispa hizo caer todo el edificio.

Se entiende: la vocación por el mando omnímodo está implícita en la naturaleza humana. Pero es una vocación de mando que la propia biología pone en tela de juicio: Nada es eterno, y lo mejor es impulsar el cambio desde adentro. Son muchos años en que la Sección 32 del SNTE se ha pasado administrando la inercia de 1978 remozada en 1984. Ninguna voluntad de cambio aunque los instrumentos estatutarios están al alcance. Vale decir que no se quiere instrumentar lo que es desde luego urgente: Replantearnos entre todos, sin exclusiones, lo que hay que hacer en nuestra sección sindical. El SNTE cuenta ya en su articulado estatutario con instrumentos de consulta directa como el referéndum, el plebiscito y la revocación del mandato. ‘Aunque usted no lo crea’. Todos, letra muerta. Cuenta también el SNTE -y por lo tanto la Sección 32 para su elección de comité ejecutivo 2011 a 2015- con el voto universal, directo y secreto ya aplicado en otros lados, por ejemplo en la Sección 18 de Michoacán.

El voto universal implica la ventaja de la consulta directa a cada trabajador en su propio centro de trabajo a través de una votación que contempla urnas en las escuelas o zonas escolares. Estamos hablando aproximadamente de mil 200 urnas, una por cada zona escolar o escuela posprimaria u oficina administrativa. Son minoría las delegaciones que superan los 100 o 140 empleados. De esta forma puede desahogarse la votación a lo largo del día y concentrarse los resultados en la cabecera de las 12 regiones en que se divide administrativamente la Sección 32. Una escuela en Catemaco citaría a sus trabajadores a votación y recibe los votos a lo largo del día. Al final se haría el cómputo y se remitirían los resultados públicos vía Internet. Esto es ventajoso para la democracia y desventajoso para quienes no quieran cambiar.

Insistir en frenar los inevitables cambios implicaría que este Catemaco hipotético se convierta sin remedio en un desafortunado Bengasi.

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