Política

Garganta Profunda, recargado

diciembre 02, 2010

Javier Moreno es graduado en ciencias químicas por la Universidad de Valencia; años después de haberse titulado hizo una maestría en periodismo diseñada al alimón por la Universidad Autónoma de Madrid y el diario El País. Apenas hace 15 años era jefe de redacción de la edición mexicana del diario español; desde el 4 de mayo de 2006 es su director, el cuarto en la historia de El País.

El pasado fin de semana en un chat abierto con los lectores sobre las revelaciones masivas de Wikileaks, Javier Moreno hizo afirmaciones sustantivas que explican en parte la decisión de Julian Assange de dar, para su procesamiento y tratamiento periodístico, los archivos diplomáticos a cuatro diarios de países europeos y uno estadounidense, todos miembros de la OTAN, entre los que está, precisamente, El País.

Dice Javier Moreno: “los periódicos tenemos muchas obligaciones. Entre ellas no se encuentra el proteger a los gobiernos, y al poder en general, de situaciones embarazosas”.

En horabuena. En otro espacio, con Carlos Puig en W Radio, Moreno dijo que entre los temas contenidos en el paquete que recibieron junto a otros cuatro diarios referenciales del mundo está uno fundamental que sucede en México: la guerra contra el narcotráfico. Dijo que la información a tal respecto serían unos 3 mil documentos entre los 250 mil del paquete y que está clasificada como “verde”. No dijo más, ni tampoco cuándo sería publicada tal información que, por otra parte, contiene también documentos sobre las elecciones de 2006.

Sería harto pertinente que El País hiciera públicos la totalidad de los documentos sobre México o que los compartiera con la prensa mexicana, porque también ha trascendido la existencia de documentos referidos al tema de las elecciones de 2006. Ambos temas son de importancia sustantiva y con vastas lagunas. Nunca sobrará saber cuál es la opinión de la diplomacia estadounidense en México sobre una política tan errada como la de administración calderonista respecto al narcotráfico. Sería, además, ocasión para que el grupo Prisa, dueño de ese importante diario español, terminara con las suspicacias por la intempestiva salida de Carmen Aristegui de W Radio, incómoda para Televisa, sí, pero de la que no se deshacía por la participación accionaria de Prisa en W radio. Un mes antes Aristegui y su equipo habían recibido el premio Ondas precisamente por el noticiero de la W. El premio Ondas lo otorga la Cadena Ser, que pertenece precisamente al grupo Prisa.

Este grupo es dueño también de la editorial Santillana y como ésta tiene fuertes intereses en México debido a que edita los libros de texto de los programas de primaria y secundaria, en su momento se especuló que eso podría haber sido un factor que influyera en la anuencia de Prisa para que Televisa se deshiciera de la Aristegui.

En cualquier caso, habrá que ver si, en efecto, se publican los documentos que contienen las referencias sobre México y la guerra contra el narco y, además, los del proceso electoral de 2006.

El fenómeno Wikileaks es la más importante inflexión en la divulgación de información desde que Internet se puso al alcance de todos, incluso de aquellos sin computadora.

Por lo pronto, Wikileaks ha hecho realidad que todo esté bajo escrutinio público. Hay ahora un debate sobre cada arista posible de los eventos recientes.

Desde el poder aumentado de los ciudadanos conectados a Internet por la capacidad de fiscalización sobre las autoridades y corporaciones, hasta reflexiones que intentan descifrar los intereses de quienes administran Wikileaks.

Para Washington, el portal es punto menos que terrorismo y lo que haga público costará la vida a personas inocentes porque revela información militar clasificada. Otros hablan ya de acuerdos entre prensa y gobierno estadounidense para mantener la confidencialidad de parte de la información y editar la realidad, en lugar de fiscalizar a los tres poderes de gobierno. El ministro de relaciones exteriores italiano, Franco Fratinni, dijo hace poco que haber hecho públicos los documentos equivale a un 9-11 de la diplomacia mundial. Cabe la posibilidad de que tanto el gobierno estadounidense como el ministro italiano tengan razón en alguna medida. En lo que no hay duda es que Wikileaks, por lo pronto, significa una importante contribución al periodismo y habrá de cernir las diferencias entre periodistas.

Javier Moreno ha dicho que en los días próximos habrán de hacer pública información sobre Venezuela, México, Boliva, Cuba y otros países. Sobre Argentina ya la ha dado con el asunto de la orden de Hillary Clinton de investigar el estado mental de la Kirchner.

Para procesar la información, El País desarrolló un buscador que les permite localizar información por nombres, fechas, países y relacionarlos entre sí. El trabajo fue desarrollado por 30 profesionales, lo que da una idea y explica la dificultad para hincarle el diente así como así por cualquier hijo de vecina. Calculan que para procesar la información por lo pronto llevará semanas.

Mientras esta historia se desarrolla y empieza a desgranar, la combinación de los cinco periódicos escogidos por Assange y Wekileaks es lo más cerca el público mundial ha estado de Deep Throat, Garganta Profunda, el legendario informante de los periodistas Bob Woodward y Carl Berstein, que destaparon el caso Watergate.

*Es Cosa Pública

lepoldogavito@gmail.com