Política

Por dónde empezar

noviembre 30, 2010

Organización, planeación, reformulación de políticas públicas para adecuarlas a su particular circunstancia, estudio y establecimiento de una estrategia económica para enfrentar la gran demanda social y los históricos rezagos estructurales, un plan general de gobierno –éste seguramente ya elaborado a partir de la información recogida durante la campaña, además de la acumulación de datos duros de una realidad inocultable– parecen ser temas que antecedieron a la definición del futuro gabinete que acompañará a Javier Duarte en los próximos seis años.

Pudiera parecer ocioso detenerse a pensar en qué decisión va primero, si se pensó en los hombres y mujeres encargados de la ejecución de las acciones gubernamentales o el plan general para decidirlo por donde se llevará a la inminente gestión gubernamental. Sin embargo, parece sustantivo tener plena conciencia y saber con lo que se cuenta en términos de esa dura realidad para arrancar un proyecto gubernamental tan complicado como el que se le presenta a Duarte y, por lo tanto, la conformación del gabinete parece ser un tema secundario en orden de importancia para saber por dónde atacar los problemas de Veracruz

Por ello y aunque al parecer la decisión en cuanto a quiénes serán la primera fila del duartismo parece estar tomada, quedan espacios para la especulación sobre los perfiles profesionales, capacidades y personalidades de todos y cada uno de los miembros del futuro gobierno y su habilidad para enfrentar la compleja coyuntura veracruzana; de ahí que la incertidumbre y la especulación ha sido aprovechada por la oposición para demandar al gobernante electo el establecimiento de un gobierno capaz, eficiente y honesto.

Resulta comprensible la preocupación opositora en ese sentido, dado que sus inquietudes –más allá de sus evidentes intereses grupales– advierten que desde el nombramiento mismo del gabinete puede prefigurarse lo que se va a hacer y por lo tanto estaría latente la posibilidad de que se cometan errores o no se cumplan las expectativas en el arranque de la administración.

El nuevo gobernador sabe que, con todo y que ahí radica su fortaleza principal y su conocimiento del estado financiero de la entidad, no puede comenzar a gobernar desde una concepción estrictamente economicista; dadas las circunstancias políticas de Veracruz, es seguro que habrá que anteponer el diálogo y el consenso con la sociedad en lo general y en lo particular con todas las fuerzas políticas distintas al PRI gobernante. Ésa es la confirmación de la diferencia entre ser un estadista, más que un administrador de las fortalezas o debilidades financieras de las instituciones públicas.

Oficio de cínicos

Mientrás que el PRI parece tener resueltos sus problemas internos, ya apaciguados con el ascenso formal al poder de Javier Duarte, la oposición política en el estado atraviesa por un mal momento. El PAN se apresta a legitimar una purga de neomilitantes que se adhirieron al grupo de la familia Yunes, toda vez que se concretó la toma del control del partido por parte del mismo grupo que lo ha controlado en los últimos 15 años al lograr una mayoría aplastante en la elección de consejeros el pasado fin de semana en Orizaba. Quién sabe cuál vaya a ser el resultado final de esta limpia en el ánimo de los militantes panistas, por lo pronto, habrá que ver cuál es el siguiente paso de este grupo que aún no ha dado la última batalla... Por el lado del PRD, este partido enfrenta un penoso incidente en el que el dirigente estatal Rogelio Franco se ve envuelto en un lío legal promovido en su contra por Jorge Enrique García del Ángel, secretario de Organización del Comité Estatal y delegado nacional del Partido de la Revolución Democrática, quien reclama al también diputado el pago de una suma importante de dinero. El pleito apenas comienza y dará mucho que hablar en breve... Convergencia seguirá con Armando Méndez de la Luz en la mediocridad en la que sume a este partido, la avasallante personalidad del dueño de la franquicia, Dante Delgado... El Panal seguirá fiel a su juego veleidoso y convenenciero, con un pie en la alianza con el PAN y otro exigiéndole al PRI posiciones y prebendas.