Política

Para la atención ciudadana

noviembre 30, 2010

A principios de marzo de este año la empresa canadiense Goldgroup compró a la NGEx, antes Canadian Gold Hunter Corp., 70 por ciento de las acciones del proyecto aurífero de Caballo Blanco, mina localizada en el municipio de Actopan. Ambas empresas canadienses tienen una larga cartera de proyectos cupríferos y auríferos en América del Norte, Sud América y África. La operación costó 12 millones de dólares. El 22 de octubre Goldgroup Mining anunció que se habían iniciado las excavaciones en el proyecto de Caballo Blanco. Tendría un costo aproximado de 8.5 millones de dólares para excavar 30 mil metros cúbicos diarios de su programa de exploración. Desde principios de agosto había corrido la especie de que era una inversión de Carlos Slim en el estado. Ello ayudó a atemperar algunas suspicacias. A final del día Slim podría ser el hombre más rico del mundo pero es mexicano y, toda proporción guardada, es una figura en lo general empática para la opinión pública.

El proyecto minero provocó la suspicacia e irritación por ser una explotación a cielo abierto, y por los químicos necesarios (agua y cianuro de calcio) para obtener oro y cobre de la tierra la dejaría inservible por décadas, además de la potencial contaminación del río y mantos freáticos. Organizaciones no gubernamentales y académicos manifestaron su oposición a un proyecto que amenazaba devastar la zona y contaminar un afluente vital. A finales de agosto grupo Carso aclararía con contundencia que era totalmente ajeno a tal proyecto minero.

Así, la minería a cielo abierto de Actopan estará asociada únicamente a dos empresas canadienses. La experiencia con el desapego minero canadiense ha sido harto amarga. Golgroup Mining Inc., vía su subsidiaria, Minera San Javier, es una poderosa empresa con sede en Canadá que ha sido devastadora en la explotación del oro del cerro de San Pedro, símbolo de la ciudad. 32 mil toneladas de tierra devastada diariamente para obtener 16 kilos de oro.

El gobierno federal panista ha sido totalmente permisivo para con la minería, no sólo en el caso de San Luis Potosí, sino en el referencial Pasta de Conchos.

Sólo falta que además del largo pasivo petrolífero que arrastra el estado, ahora tenga que lidiar con depredadores fagocitadores de oro. Reencarnaciones boreales del león hispano colonial.

Si Veracruz eventualmente sobrevive sólo será porque fue capaz de construir ciudadanía y de responsabilizarse de sí mismo.