Política

Arredondo versus Olvera

noviembre 29, 2010

La airada e inusual respuesta de la semana anterior del todavía secretario de Educación, Víctor Arredondo Álvarez, a la crítica sobre el estado que guarda la educación en Veracruz (de rebote a una declaración del académico Alberto Olvera, quien afirmó que la profunda imbricación e influencia del sindicalismo magisterial hacia el poder público es el origen del problema educativo), se entiende porque dio en el clavo en un trascedental tema que no es exclusivo del estado y que sí, en efecto, es causa y origen del importante atraso nacional en esa materia.

Con su admonición a Olvera para que “investigue más, se ponga la camiseta de investigador y realice trabajo de campo”, Arredondo da a entender que Veracruz es una ínsula ajena al contexto nacional en el que se mueven las cuestiones educativas y que, por lo tanto, su ya larga gestión en el renglón educativo ha salvado a la entidad del atraso que acreditan diversos estudios realizados por organismos internacionales (la OCDE, preferencialmente) y que dan cuenta de cifras nada alentadoras.

Pero más allá de la situación real de la educación básica y media, en este embate del funcionario contra el académico parece haber de fondo un asunto meramente político, porque es de entenderse que en la actual coyuntura de cambio gubernamental está en juego la poderosísima cartera de la Secretaría de Educación, habida cuenta que el gobernador electo Javier Duarte sin dudas ha recibido toda clase de presiones y recomendaciones para que dicha dependencia sea ocupada por alguien perteneciente a alguna de las cúpulas o grupos que ahora mismo están presionando para la obtención de posiciones de poder.

Por otro lado, es difícil suponer que Alberto Olvera tenga o represente a algún interés en específico que lo ocupe como vocero y presione para obtener la SEV o alguna de las subsecretarías, sin embargo, su crítica a la simbiótica relación gobierno-sindicato fue entendida como parte de un discurso político y no como una advertencia sobre lo imponderable que resulta elevar la calidad educativa. Según el universitario, el nudo del conflicto está en el pacto con los sindicatos, al que ve como el principal obstáculo para la profesionalización de la carrera magisterial.

A la par de este lastre que observa Alberto, viene de la mano un proceso imparable que en los últimos años se ha incrementado exponencialmetne en la entidad y que es el proceso de privatización de la educación, principalmente en los niveles básico y medio superior, debido a la “pésima calidad educativa” que sostuvo, ahí prevalece.

Y esa área, es precisamente de la cual ha estado a cargo el doctor Arredondo Álvarez.