Política

La poesía será sometida a evaluación

noviembre 27, 2010

Literaturas enteras,

escritas en selectas expresiones,

serán investigadas para encontrar indicios

de que también vivieron rebeldes donde había opresión.

Bertolt Brecht, en La literatura será sometida a investigación

En las últimas semanas se ha manifestado una gran inquietud entre los poetas locales pues, según se rumora, la burocracia cultural –la que maneja y distribuye el billete– ha declarado que todo acto poético debe ser investigado, evaluado y clasificado según su grado de peligrosidad o inutilidad. Los Señores Secretarios sospechan que los poetas han vivido de engañar a la sociedad, haciéndose pasar por los portadores del arte de la palabra y, por tanto, benefactores de la humanidad.

Al respecto se han girado numerosos oficios a escuelas, universidades, institutos, cafetines, bares y otros escondrijos donde los sedicentes poetas suelen reunirse para llenar planas y planas de versos, cuya utilidad social ahora se pone en duda. Ya se redactó una ley al respecto, expeditamente aprobada por el Congreso, con el beneplácito de las numerosas burocracias y sub-burocracias que pululan por doquier, ya que así tendrán una ocupación más que justifique su existencia. Los reglamentos respectivos incluyen tablas de puntajes que permitirán evaluar, en forma científica y objetiva, el nivel de peligrosidad o inutilidad correspondiente a cada poeta. Para tal propósito -asignar los puntajes- no se piense que se llamará a escritores o a críticos literarios, de ninguna manera; para el efecto se requiere personal que maneje los instrumentos adecuados: taladros, cinceles, martillos, pues se trata de penetrar y desmenuzar lo que realmente esconde la poesía.

En el país de la evaluacionitis ya se cuenta con amplia experiencia al respecto, sobre todo en la academia donde se han elaborado toda clase de instrumentos –con sus respectivos manuales- para garantizar la debida clasificación de los sujetos evaluados. Los expertos aseguran que esta clasificación permitirá distinguir, por lo riguroso de su instrumentación, aquéllos poetas dóciles y, por lo mismo, útiles al sistema, de aquellos que no reportan ningún beneficio y que significan una amenaza para la estabilidad y funcionamiento de las sacrosantas instituciones, ya sean éstas deportivas, políticas, educativas, culturales o gastronómicas (pues también existe una poesía de las comidas).

Sin embargo, unos cuantos poetas marginales, o emergentes, como les gusta llamarse a sí mismos, ya pusieron el grito en el cielo pues consideran que corre peligro su irrenunciable esperanza de recibir –en algún futuro sexenio- una fabulosa beca de Conaculta, o ya de perdis del Ivec. Entre otras acciones de protesta, estos grupúsculos de fanáticos reparten volantes con poemas, entre los que sobresale uno de Sergio Raimondi, inspirado en otro de Bertold Brecht del mismo nombre, y que a continuación se reproduce.

La literatura será sometida a investigación

Se trata de poner en tela de juicio la literatura / con criterios no creados por ella; o sea: / de tensar los versos ante la acción del fuego / y de calificarlos no con el lápiz sino con el cuchillo, / por ejemplo, o una sierra cariada o el carozo / de un durazno. Poesía y ferretería, destornillador / y vocal, metonimia a 220, en morsa la metáfora / a ser por el toc ajustada del martillo. / Las herramientas no están terminadas aún. / Y quien cree que se trabaja día a día en ellas, / chispa de la soldadora entre almanaques amarillos, / vidrio y alcohol entre fórmulas herradas, / salsa y serrucho en patios, galpones y cocinas / de casas ubicadas fuera del radio de la urbe / o en el centro mismo de su fragor cotidiano / un poco desvaría y se engaña. Sergio Raimondi, en Poesía Civil (Ediciones Vox, Argentina, 2001)

Las autoridades ya toman medidas para que la protesta no se extienda, entre las que destaca la repartición de vales al portador para todo aquel que acepte sin objeciones la evaluación de su quehacer poético. Los vales serán intercambiables –tal vez, quién sabe si haya con qué– el próximo sexenio por la oportunidad, vamos Margarito, por el derecho a concursar por una fabulosa beca para creadores pasteurizados y homogeneizados (juro que así está escrito al reverso de los vales), que se nieguen a convertir la poesía en un arma cargada de futuro y que, por el contrario, la diluyan hasta convertirla en un simple objeto de intercambio y consumo, en una mercancía: poesía bonita, presentable en Televisa.

El incontrovertible lema de la burocracia evaluadora es “Todos son unos inútiles hasta que no demuestren lo contrario”, aclarando que tal demostración deberá hacerse llenando los formularios diseñados para tal fin por la misma burocracia, cuya validez y confiabilidad están garantizadas, faltaba más, por decreto… de la propia burocracia.

Ante los muros inconmovibles levantados por burocracia, a los poetas inconformes no les ha quedado más que seguir manifestándose, a través de la poesía claro está.

Poética y revolución industrial

Materia de disputa la poesía, delicadísima cuestión / para asumir la cual sería necesario un diagnóstico / de los criterios del público lector, ya sean estos débiles / o robustos en su enajenación o conciencia, / un análisis de los modos según los cuales hábitos / y lenguaje reaccionan entre sí y un buen estudio / de los distintos vaivenes entre literatura y sociedad. / De hecho se dice que estos poemas fueron escritos / para iluminar la percepción de quienes pierden, / de a miles congregados en ingentes ciudades, / la sutileza del propio pensar en la uniformidad / de sus ocupaciones e incapaces son ya de reacción / ante lo que no sean estímulos groseros o violentos. / Por eso es curioso que la métrica, considerada / por el poeta como el elemento similar y constante / que organiza todo un nuevo modo de componer, / actúe tal como el regulador que por ese tiempo / Watt introdujo en la máquina a vapor / para darle velocidad de funcionamiento estable y promover / todas las automatizaciones que habrían de venir, / máquinas capaces de efectuar tareas ayer realizadas / por hombres y de controlarlas sin su intervención; / por otro lado, Wordsworth presentó a su lector / ideas asociadas en estado de excitación en nombre / de un mecanismo preciso que recupera la emoción / en estado de tranquilidad hasta que la tranquilidad / desaparece y la emoción se renueva. Y yo digo: eso / es energía del vapor de agua que se expande expande / y vuelve a enfriar para explotar y producir, más. Sergio Raimondi.

La situación aquí descrita es, hasta el momento, puramente ficticia y absurda. Cualquier semejanza con la realidad es responsabilidad de quienes se esfuerzan por convertir la ficción en realidad y la realidad en un absurdo.