Política

Corregir

noviembre 27, 2010

A la larga historia de la crisis del café mexicano se sumaron dos administraciones panistas que la profundizaron. Todavía en 2005, la Cámara de Diputados votó por la creación del Consejo Mexicano del Café con el propósito de elevar el consumo, proteger al consumidor y comercializar el café sobre bases de mejores rendimientos y calidad. La fracción panista en el Congreso votó en contra de la creación de tal Consejo y durante toda la administración actual no sólo se ha permitido, sino que se han instrumentado decisiones que vulneran la capacidad de los productores para seguir en el cultivo de café de calidad.

La iniciativa a la que el PAN se opuso tiene los propósitos de elevar el consumo, proteger al consumidor y comercializar el café con base en mejores rendimientos y calidad. El objetivo era sentar las bases que permitieran la reactivación de una actividad agrícola de la que dependen económicamente cerca de 5 millones de mexicanos.

El problema de la producción del café es multidimensional. Entre otras cosas se vincula con la falta de promoción del consumo, y se abandona el mercado a las promociones y oferta de los solubles transnacionales. Destacadamente Nestlé.

La producción nacional ha sido afectada también porque el Banco Mundial ha apoyado con créditos a Vietnam para colocar a ese país como otro abastecedor del grano, ofertando en el mercado mundial un café robusta a bajo precio pero de pésima calidad que los oligopolios comercializan mezclando con granos mexicanos de buena calidad, lo que resulta un café a muy bajo costo. Promocionar el cultivo de variedades robusta sea por ignorancia o interés inconfesable atenta contra el interés nacional y contribuye a desmantelar el ya muy agraviado campo mexicano. Es imperativo revertir tales políticas, por lo pronto a nivel estatal.