Política

Defendiendo al diputado Franco Castán

noviembre 25, 2010

Ojalá que la actitud del presidente de la Mesa Directiva de la Legislatura, Eduardo Andrade Sánchez, al amenazar con sacar por la fuerza tanto al grupo de manifestantes que exhibieron al diputado Rogelio Franco Castán como a los reporteros que cubrían la nota haya sido sólo un exabrupto producto de su intención de “ayudar” al perredista que estaba siendo exhibido por un grupo de militantes de su propio partido y no el atisbo de una actitud de intolerancia en contra de cualquier clase de manfiestaciones espontáneas fuera de las formas “convencionales”.

El caso es que ayer militantes del PRD, encabezados por el secretario de Organización del CDE, Jorge García del Ángel, aprovecharon los reflectores de la sesión de la Legislatura para denunciar que Franco Castán presuntamente les birló medio millón de pesos, producto de un préstamo que, dicen, ahora se niega a pagar, con los que financió su campaña por la diputación plurinominal.

Evidentemente que más allá de la veracidad o no de la deuda –exhibieron copias de un pagaré firmado por el ahora legislador– la manifestación parece formar parte de las históricas y repetitivas disputas tribales que tienen al PRD en Veracruz en una situación verdaderametne lamentable.

El propio Rogelio dio a entender que lo anterior es producto de un ajuste de cuentas porque José García del Ángel está ardido debido a que lo derrotó en la elección interna; de ahí que sostenga que es una calumnia que le deba dinero si ambos competían por el mismo puesto. Concluyó que se trata de un intento de extorsión y difamación por quien encabeza a, dijo, mercenarios políticos cuyo modo de operación ya fue aplicado en Tecolutla, donde a un regidor le quisieron hacer valer también un presunto pagaré por 500 mil pesos.

Haiga sido como haiga sido, el caso es que en medio de este rutinario pleito entre perredistas, el priísta Andrade Sánchez se mostró excesivamente autoritario por un lado y, por otro, particularmente interesado en bajarle la intensidad de los reflectores a la protesta en contra del perredista, porque en otras ocasiones han habido demostraciones similares contra legisladores y la cosa no pasa a mayores, además que la denuncia en sí no ameritaba tanto interés del ex Procurador de Justicia.

Por otro lado, como presidente de la Mesa Directiva, en efecto, tiene el derecho utilizar la fuerza cuando se altera el orden interno de la sesión del Legislativo, sin embargo, es un hecho que el recinto debe ser el sitio del estado donde exista la mayor tolerancia y respeto a la libre expresión de las ideas, por lo que fue de llamar la atención la actitud de Eduardo, sobre todo porque cuenta con la experiencia de la senaduría y ha ocupado puestos burocráticos de relevancia.

Así pues, tras la orden del diputado del PRI, los encargados de la seguridad de la Cámara estuvieron a punto de cumplir al pie de la letra la indicación de usar la fuerza para sacar a reporteros y manifestantes por igual; sin embargo, los inconformes salieron primero y la entrevista continuó afuera del salón de plenos.

Como colofón y una vez que regresaron al recinto legislativo, los reporteros fueron “guiados” para que ocuparan una especie de corral, sin acceso a las curules, para desde ahí seguir al tanto de la sesión.