Política

De la perfectibilidad del gazapo

noviembre 25, 2010

En los últimos días del gobierno de Vicente Fox éste se preparaba para una entrevista; le habían colocado el micrófono y estaba abierto de tal suerte que se oía y grababa lo que decía. El aún presidente dijo entonces que ya podía decir cualquier tontería, al cabo que ya se iba. Fue uno de los últimos de los múltiples motivos de escarnio de su mandato. El secretario de Desarrollo Económico y Portuario parece invadido de un espíritu similar. Dijo ayer que el impuesto del 2 por ciento a la Nómina era utilizado para apoyar a empresas como Grupo Carso y Cementos Moctezuma.

El secretario es impreciso. El impuesto del 2 por ciento a la Nómina tiene desde su imposición el propósito manifiesto de impulsar la generación e empleos y apoyar la instalación, creación y asesoría para las micro, pequeñas y medianas empresas. Cementos Moctezuma y mucho menos el conglomerado de Carso pueden ni remotamente, ni en el sueño más etílico y delirante, considerarse como pequeñas o medianas empresas. De hecho pertenecen precisamente a la categoría contraria.

Insatisfecho en el ejercicio de sinceridad de mostrarse tal cual es, admitió desconocer la situación jurídica del Agrocentro por la cantidad de manos burocráticas que intervinieron en su desagregación. El que se lo hayan adjudicado a un empresa china le parece correcto porque Foton “pudo satisfacer los requisitos”. Cuáles requisitos, cabe preguntar. Basta ver el balance del comercio de México con China para aterrarse de la desproporción.

Pero que de los recursos del Fideicomiso del Impuesto de 2 por ciento a la Nómina se hiciera una inversión de 46 millones de pesos para un derecho de vía, para Cementos Moctezuma, es algo que no tiene precio. Y que, desde luego, se exige aclarar de inmediato.

A menos que algún jilguero de aspiración sofista tenga la peregrina intención de tratar de convencer de lo prudente de la decisión.