Política

Una nueva realidad

septiembre 21, 2010
Más allá del discurso políticamente correcto con que se presentó el presidente Felipe Calderón y su comitiva con el afán de solidarizarse con los 400 mil veracruzanos que se vieron afectados por el huracán Karl, el problema central para el estado no está en el producto mediático que representa la declaración del Presidente de que trabajará, ahora sí, “codo con codo”, para resarcir las enormes afectaciones provocadas por el meteoro, sino enfrentar a mediano plazo la complejísima realidad socioeconómica que precederá al recuento de daños.

Sin dejar de percatarse que son consideraciones político-partidistas las que mueven a Calderón cuando de interpretar y atender los problemas del país se trata, existen amplias posibilidades de que el gobierno federal de nueva cuenta escamotee la entrega de recursos financieros para la reconstrucción, y que ello contribuya a un deterioro mayor del ánimo ciudadano y a la generación de un ambiente de hostilidad entre una población atrapada en la incertidumbre, la desesperación y las revanchas políticas.

Ya ha sucedido con anterioridad y, de hecho, se sabe que el retraso intencional en la disposición de los recursos del Fonden para localidades afectadas por anteriores fenómenos climáticos fluyen a cuentagotas y, en el peor de los casos, nunca llegan a donde deben hacerlo.

Por lo pronto, y con una primera evaluación, los números son reveladores por sí mismos del tamaño del esfuerzo que social e institucionalmente deberá hacerse en la entidad.

De acuerdo con la coordinadora general de Protección Civil de la secretaría de Gobernación, Laura Gurza Jaidar, se han emitido otras seis declaratorias de emergencia que abarcan 117 municipios veracruzanos, algo así como 68 por ciento de la entidad en los que unos 400 mil paisanos están damnificados, por lo que la dependencia informó que se cuenta con 162 millones de pesos para hacer frente a la situación.

Si ésa es la totalidad disponible, se ve difícil que resulte suficiente para reparar las más de 140 mil viviendas afectadas, principalmente en los municipios de Espinal, San Rafael, Martínez de la Torre, Veracruz, Medellín, La Antigua, Cotaxtla, Soledad de Doblado, Jamapa y Puente Nacional.

Karl dejó no sólo una estela de destrucción y muerte, sino que su herencia quedará impresa en la memoria colectiva de los veracruzanos que verán ahora con otros ojos y desde otra perspectiva la realidad del cambio climático.