Editorial

Dudosas bondades

febrero 21, 2010
En abril del año pasado la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario (Sedecop) daba a conocer que una empresa con sede en Monterrey NL, llamada Proyecto 1, sociedad de responsabilidad limitada, construiría en Veracruz cinco hidroeléctricas, tres de ellas en Jalacingo; otra empresa, Energía Escalona, también sociedad de responsabilidad limitada, haría otra hidroeléctrica en Tatatila, seis en total. La primera invertiría 900 millones de pesos; la segunda, 350.

Se mencionó que generarían entre 200 y 300 empleos temporales con la participación de una empresa estadounidense y otra irlandesa.

Se aseguraba que utilizarían la caída de agua de los ríos y que no se consumirían combustibles fósiles, por lo que no habría residuos contaminantes. Un mes después iniciaron los trabajos. Deberán concluir en agosto de este año, lo mismo, por cierto, que los empleos temporales.

Se mencionan con relativa claridad las sociedades de responsabilidad limitada; no así la empresa estadounidense y la irlandesa.
Los permisos que se otorgaron a las empresas de marras fueron bajo la modalidad de autoabastecimiento. Se decía entonces que esas plantas podrán generar 600 mil kilovatios-hora, con lo que podrán contribuir en la generación de energía eléctrica para el desarrollo industrial y el consumo doméstico. Bondades.
La sociedad civil, sin embargo, ha dado la alarma de las implicaciones ocultas y de las que nunca se habló al anunciar los proyectos. Una suma de comunidades, asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales alertan sobre las intenciones de dar uso al cauce completo del río Jalacingo en una extensión suficiente, lo que lo reduciría en 90 por ciento durante temporada de lluvias y lo secaría en el estiaje.

La alarma social contradice por completo las afirmaciones gubernamentales iniciales. Toda vez que desde el principio nunca se mencionaron las empresas estadounidense e irlandesa detrás de la inversión y, dadas las tensiones en aumento por la posesión y acceso al agua, más que deseable, es imperativo que se aclaren a plenitud los puntos oscuros de tales inversiones.