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Barbarie

febrero 19, 2010
Desde que estalló la aberración escandalosa de la red de pornografía infantil que llevó al arresto en Xalapa del religioso Rafael Muñiz López, la arquidiócesis de Xalapa no sólo ha defendido a su colega, cosa que sería de esperar inicialmente, sino que, en la medida que pasó el tiempo y el asunto se aclaraba y apuntaba al involucramiento activo del sacerdote en la red pornográfica, la órgano eclesiástico matizaba la información e insistía en presentar los aspectos amables que ayudaran a que la grey “creyera” en la inocencia; la que está en duda, pero será trabajo de los fiscales probar su culpabilidad.

EL 13 de febrero, la comunicación social de la arquidiócesis anunció, entre otras cosas: que, después de diez meses de una intensa y complicada defensa jurídica liberaban a Rafael Muñiz López; que fue trasladado a la Ciudad de México donde cumplió 60 días de arraigo; que el 16 de junio del año pasado la PGJ del Distrito Federal dejó en libertad a Francisco Javier Muñiz López, y consignó el Juez 44 en materia penal del Distrito Federal al padre Rafael Muñiz López, acusándolo por los delitos que constan en su proceso jurídico, y que al vencimiento del término se le dictó auto de formal prisión, quedando internado en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México.

Los delitos que la arquidiócesis no menciona son los de distribución y almacenamiento de pornografía infantil.

Continua el comunicado: “Después de una intensa y complicada defensa jurídica, el 11 de noviembre de 2009, el Juzgado décimo de Distrito de Amparo en Materia Penal del Distrito Federal otorgó el amparo y protección de la Justicia Federal al P. Rafael Muñiz López, sentencia que fue ratificada el jueves 4 de febrero del presente por el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, quien ordenó al juez de la causa dictar un nuevo auto en el cual lo exonera de todos los delitos graves, quedando únicamente el delito de almacenamiento…”
Cuando el juez 44 declaró el auto de formal prisión a Muñiz López, explícitamente dijo que éste último “con el fin de satisfacer sus inclinaciones parafílicas, almacenó y distribuyó al intercambiar información a través de los recursos de internet -como son el chat, correo electrónico, fotografías, videos y foros- en los cuales se aprecia que facilitaban, inducían y obligaban a personas menores de dieciocho años de edad a realizar actos sexuales reales explícitos o de exhibicionismo corporal, con fines lascivos y/o sexuales reales o simulados para intercambiarlos a través de diferentes sistemas de cómputo con conexión a internet.”

Lo importante es que el amparo que otorgó el Juez Décimo de Distrito, y que fue confirmado por el Noveno Tribunal de Circuito, es para los efectos de subsanar las irregularidades de forma en el auto de formal prisión. Eso en modo alguno implica dejar en libertad al inculpado ni anular las actuaciones realizadas, sino que el Juez 44 Penal deje “insubsistente el acto reclamado y con plenitud de jurisdicción dicte nueva resolución purgando los vicios de forma”.

El Juez Edgar Elías Azar, Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, al respecto rectifica lo que en estos días ha dicho y publicado la periodista Lydia Cacho en términos de las opciones que tenía el Juez 44 penal: subsanar las deficiencias de forma y dictar un nuevo auto de formal prisión, o resolver que no se actualiza la hipótesis de distribución de pornografía infantil, sino únicamente por “almacenamiento” en la computadora portátil de Rafael Muñiz López. Frente a ello, el Juez 44 se podría declarar incompetente y remitir el asunto al Juez del Fuero Común en materia Penal del estado de Veracruz.
El Juez Elías Azar ha dejado fuera de dudas que a Rafael Muñiz no se le ha declarado en libertad; sigue sujeto a juicio y ese juicio no será en Veracruz sino en el Distrito Federal.

Lo que sí hizo el Juez Paul Martin fue que, en lugar de corregir el auto de formal prisión y redactar uno nuevo en el que “describa de manera detallada y razonada la hipótesis de la distribución de pornografía infantil”, optó por liberar bajo fianza a Rafael Muñiz. El detalle que señala Lydia Cacho y confirma el Juez Elías Azar es que el Código Penal estipula que no puede otorgarse fianza a delitos de violación (artículos 174 y 175) de corrupción de personas menores de edad (artículos 183, 184 y 185) y de pornografía (artículos 187 y 188)
Paul Martin tuvo la alternativa de elegir no liberar al sacerdote Muñiz López. Escogió permitir que el religioso siguiera su juicio en libertad.
El proceso continúa en la Ciudad de México y no será enviado a Veracruz… por lo pronto. Todo lo cual ha hecho que se revise la resolución del juez Martin y que inicien los procedimientos para corregirla.

Mientras todo eso sucede, el vocero de la arquidiócesis dice respecto a Rafael Muñiz que ya se encuentra en la parroquia de San Pedro Apóstol de la ciudad de Xalapa, y que “el padre está con lo de las firmas, descansando y poco a poco se va a reincorporar, tal vez en unos días, a sus actividades”. Sugiere con ello que todo ha vuelto a la normalidad y que está en la libertad del inocente.

Falso, no ha sido encontrado inocente, el proceso continúa y en el Distrito Federal, no en Veracruz. Pero a Quintín Cesa le da tristeza que periodistas como Lydia Chacho –cito– “sigan hablando con tanta ignorancia y sin apoyarse en lo que es”.

Y, bueno, difícilmente puede hablarse de argumentaciones ignorantes en el caso de Lydia Cacho, toda vez que su propia experiencia le ha dado las habilidades para comprender la jerigonza legal. Pero en el caso particular de Rafael Muñiz fueron confirmadas y avaladas por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.
Dice el religioso Quintín que se ve que no han leído los expedientes. A propósito de ello, si el sí los ha leído y los tiene, sería conveniente hacerlos públicos para evitar de una buena vez condenar o absolver con base en creencias.

Lo que queda claro es el déficit autocrítico del clero católico. Ayer, Quintín López Cessa,
además de caracterizar como ignorantes a “quienes tratan de encontrar culpable al párroco”, dijo que el proceso judicial “ya determinó la inocencia” (¡!), y que Muñiz volverá a su parroquia en cuanto se recupere de todo lo que vivió en los últimos meses.

La Iglesia alienta a la feligresía de la parroquia del párroco a celebrar el regreso de Muñiz, hablan de fiesta y de hacerla en grande.
Aunque la batalla corporativa del clero puede no tenerlas todas consigo, como antes. Fue éste Papa quien congeló a otro pederasta conspicuo y poderoso, Maciel, y es este Papa quien hace un par de días condenó las atrocidades cometidas por religiosos católicos irlandeses contra menores.
*Es Cosa Pública