Editorial

Buscando culpables

febrero 19, 2010
A la mitad del camino de la gestión federal, el balance para el presidente de la República no puede ser más pesimista. Luego de tres años al frente de la nación, recula y acepta que su estrategia contra el crimen organizado no fue el mejor camino, y aunque la ensangrentada Ciudad Juárez se convirtió en el paradigma lamentable, Calderón continúa eludiendo el otro componente del grave estado de las cosas que suceden en el país.

Para el mandatario no es un problema la cohesión social que incluye la generación de empleos, el fortalecimiento de la oferta educativa y el empobrecimiento de la inmensa mayoría de la población.
Según el INEGI, el tamaño del empleo informal en el país asciende a más de 12.6 millones de personas, lo que representa 28.3 por ciento de la población ocupada en México. Si a los números anteriores se agregan los dos millones 506 personas desocupadas y los 3.9 millones de subocupados, las personas sin trabajo o en la economía informal se elevan a casi 20 millones.

Un panorama tan desolador impacta sustancialmente a los jóvenes, porque éstos tampoco encuentran opciones para estudiar o para realizar actividades recreativas o culturales, ni, por supuesto, laborales.
Como se ve, éste es un problema sin salida inmediata porque, para reducir estas cifras y atacar al mismo tiempo los déficits de empleo, salud, educación y recreación, se requiere de un largo proceso, que además demanda inversiones cuantiosas, las cuales, en el actual estado de cosas, no se ve de dónde puedan provenir .

Aunque Calderón insista, en una forma menos burda que su antecesor Vicente Fox, de que no es su incumbencia exclusiva lo que acontece en la nación, para lo cual recurre con frecuencia a endosarle a las autoridades estatales y municipales responsabilidades que en ecluvia le competen al depositario del poder Ejecutivo, lo que está quedando en claro es algo verdaderamente preocupante.
El presidente no sabe qué hacer y está buscando culpables por todos lados ante la evidencia del fracaso.