Política

Nace un movimiento social nacional de etnias en contra de la marginación

febrero 17, 2010
Orizaba, Ver.- “La política de exclusión y marginación a la que el estado mexicano somete a los pueblos indígenas provoca que nuestro hartazgo haya llegado al límite. Estamos dispuestos a todo para que seamos reconocidos como nación y no vamos a esperar cien años más de alejamiento”, señala Julio Atenco Vidal. Adelanta que las coincidencias entre las ONG y los grupos indígenas advierten el nacimiento de un gran movimiento social nacional que, de inicio, denunciará al presidente Calderón por “ser uno de los principales responsables de la marginación en la que estamos”.

“El origen de este movimiento social –expone– es uno de los resultados colaterales del Segundo Encuentro Nacional del Movimiento Indígena, que se celebró el fin de semana pasado en Paracho, Michoacán. Entre los seis ejes de coincidencia indígena que se construyeron en esta reunión, sobresale demandar al estado mexicano una representación política directa en el Congreso de la Unión como en hay en cada entidad”.
–Pero ha habido diputados locales y federales de origen indígena –se le plantea.
–No, ellos son indígenas que son diputados, no diputados indígenas –responde.
–¿No es lo mismo?
–No, porque diputados indígenas serían aquellos que el pueblo indígena mandata, nombra, elige y que llevan la voz de los pueblos indígenas al Congreso, mientras que los indígenas diputados son aquellos que llevan la voz de su partido que los eligió. Tenemos el caso de la diputada Bernardina Tequiliquihua, que es de la sierra de Zongolica; ¿acaso anduvo con el pueblo náhuatl luchando codo con codo para que se hiciera justicia en el caso de Ernestina Ascencio? No. En el momento que su partido (el PRI) se disciplinó con Calderón y negoció recursos para el gobierno del estado y Fidel (Herrera Beltrán), dijo ´no tenemos diferencia con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el gobierno del estado´, traicionando así al pueblo náhuatl de Zongolica, se alineó a Fidel Herrera y nunca se solidarizó ni acompañó a la lucha subsiguiente del pueblo náhuatl de Soledad Atzompa. Esa es la diferencia –remarca.
Pero para que se permita que haya diputados indígenas, expone, debe haber reformas en el sistema de partidos y una redistritación política, “de modo que los pueblos indígenas elijan de manera directa”. Revela que ya hay avances en esta materia y para lograr que los pueblos indígenas escojan a sus representantes en los Congresos, federal y local.
No obstante aclara: “¿hasta dónde van a llegar los cambios? No lo sabemos, pero tiene que haber cambios en esta postura o esto va a estallar; es una bomba de tiempo que puede estallar. Cualquier cambio que se derive a nivel legislativo, ejecutivo o judicial, será una válvula de escape a la presión social, producto del hartazgo social que hay en el país por estos malos políticos que controlan a México. La idea es que como movimientos indígenas vamos a presentar a nuestra nación cuál es nuestra demanda y con esa idea vamos a seguir platicando con más organizaciones indígenas para que ese planteamiento sea nacional. Vamos a iniciar una campaña internacional para recuperar lo que es nuestro. Si los pueblos, tribus y naciones indígenas del país seguimos al margen de la nación mexicana, fuera del estado mexicano, entonces significaría que el legado de nuestros pueblos no le pertenece a la nación mexicana; nos seguirían despojando, el estado mexicano, de algo que no les pertenece”.
Y advierte: “ya estamos dispuestos a todo. Son 200 años, no puede haber 300 años; ya son 200 años de marginación. ¿Qué va a pasar?, no lo sé. El programa máximo que vamos a reivindicar es el proyecto de nación multinacional con régimen de autonomía; es decir, cómo visualizamos México desde la perspectiva indígena con respeto a nuestros derechos indígenas.
”Vamos a ir junto con organizaciones sociales que estén dispuestas a construir un proyecto alternativo de nación”. Asienta y a la vez revela que ya hay coincidencias entre grupos sociales no gubernamentales: “Últimamente se ha venido dando una coincidencia con diversas organizaciones sociales, campesinas, obreras, populares, diversas ONG, y vamos a empezar una campaña para demandar la renuncia de Felipe Calderón entre otras acciones”.
Anticipa, además, que estas agrupaciones tomarán otras acciones: “Hay un creciente movimiento social de ONG que por fin se está unificando y creo que la unidad del movimiento indígena nacional va a ser la fuerza de este movimiento, porque podrán comprar líderes sociales, pero a los indígenas va a ser muy difícil”.
Esta tendencia, dijo, va a rebasar a los partidos políticos “y abrazará a todo el movimiento social, popular e indígena”.
Con respecto a si está surgiendo una gran reacción social entre grupos sociales y los pueblos indígenas, respondió: “Creo que ya se empataron. Hoy la unidad es cada vez más clara, vanguardista”