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Todos contra todos

febrero 17, 2010
El tono de la confrontación entre los partidos políticos sigue escalando en la misma proporción que la intensidad de las diatribas y los ataques. Aun en etapas tempranas de las campañas y sin siquiera haber candidatos formales, el carácter beligerante distingue el discurso de las tres fuerzas políticas con mayor representación en la entidad.

A la guerra de los espectaculares y, por supuesto, la difusión de correos electrónicos en los que se exhiben a unos y otros, sigue una etapa mucho más crítica y ácida.

Ayer, entre acusaciones mutuas entre priístas y panistas por inflar el padrón electoral mediante el acarreo de vecinos de otros estados para ser dados de alta en los módulos del IFE a fin de tramitar cambios de domicilios en las credenciales, pudo verse ese primer ensayo de esta nueva fase en la que el blanco primordial será precisamente uno de los sustentos más importantes en la credibilidad y transparencia del proceso.

Por el lado del PAN, el secretario general del CDE, Hermann Ortega Castro, dijo que las irregularidades consistieron en que ciudadanos de otros estados acudieron a módulos del IFE de los municipios de Boca del Río, Coatzacoalcos, Poza Rica y Xalapa para realizar el trámite, presuntamente transportados por el PRI.

La respuesta vino de parte del secretario de Organización del CDE del PRI, Raúl Díaz Diez, quien desmintió tal versión y a su vez acusó al partido azul de inflar el padrón de Boca del Río con habitantes de Medellín.

Ya por la noche, los representantes de los partidos Convergencia, PT, PRD y Nueva Alianza presentaron un oficio ante la Comisión Local de Vigilancia del Registro Federal de Electores, para que se convoque a una sesión extraordinaria y se aborden las eventuales irregularidades de esos cambios masivos de domicilios provenientes de San Luis Potosí, Oaxaca, Tamaulipas, Tabasco y Chiapas; los organismos electorales calcularon en 200 mil electores que presumiblemente fueron traídos por el PRI.

A primera vista se antoja un número desproporcionado de “nuevos veracruzanos”, sin embargo de resultar cierta la especie y de confirmarse dicha hipotésis de que tal movilización busca apoyar a un solo partido, efectivamente, el equilibrio entre el número de electores quedaría roto.

Por lo pronto, lo más recomendable es se atiendan las peticiones de proporcionar un listado nominativo y estadístico de los movimientos de cambio de domicilio realizados por los ciudadanos en los módulos de atención ciudadana instalados en los 21 distritos electorales del estado con el propósito de establecer el origen de los ciudadanos y su nueva referencia geoelectoral. El caso tendrá que ser revisado por la Comisión Nacional de Vigilancia del Padrón.

La guerra va en aumento.

Oficio de cínicos

Si efectivamente es correcta la filtración de que la legisladora Carolina Gudiño solicitará licencia la semana entrate para buscar la candidatura de su partido a la alcaldía de Veracruz, la conclusión es que entre la bancada tricolor veracruzana hay algunos que tienen velas encendidas en dos altares: en el rojo y en el azul... A quien se vio ayer descompuesto y desencajado en San Lázaro fue al precandidato panista a gobernador, Gerardo Buganza Salmerón, quien se pasó todo el día tratando de reunirse con el presidente de la mesa directiva, Francisco Ramírez Acuña, conocido como el brazo derecho del presidente Calderón; el propósito: advertirle al ex secretario de Gobernación del riesgo de debacle electoral al que se expone Acción Nacional si se impone al candidato.