Editorial

Mucha mano de obra, escasas oportunidades de trabajo

febrero 12, 2010
Como preocupante índice de fracaso que revela no sólo el crónico problema estructural del país y la incapacidad manifiesta del Estado mexicano para generar condiciones de igualdad de oportunidades en empleo, salud y educación, es el reconocimiento de que 74 por ciento de los jóvenes no ingresan a estudios de nivel superior.

Este enorme porcentaje resulta del apremio y la urgencia de trabajar para ayudar al gasto familiar en la imperiosa necesidad de sobrevivir, se agudiza todavía más porque este enorme grupo poblacional sale a la calle a buscar un empleo que, en la mayoría de las ocasiones, no encontrarán, y en el peor de los casos, lo hallarán enrolándose en actividades delincuenciales.

Por supuesto que el estado de las cosas es una responsabilidad directa de los gobiernos cuyas propuestas de solución se quedan generalmente en buenas intenciones y en reconocer el problema, o en ofrecimientos de buscar "salidas laterales" como la del subsecretario de Educación Media Superior a nivel nacional, Miguel Ángel Martínez Espinosa, quien sugiere capacitarlos para el trabajo y se incorporen a la vida productiva con un certificado de competencia laboral y uno más de bachillerato, por si más adelante éstos jóvenes tienen la oportunidad de incorporarse a estudios superiores.

Es cierto, por otra parte, que además de las económicas, otras causas favorecen estos elevados índices de deserción escolar, entre ellas, la reprobación desde la primaria, secundaria o el mismo bachillerato, donde se da una eficiencia terminal de 60 por ciento.
Lo que se olvidó considerar al funcionario federal, que una de las cosas más difíciles de encontrar en este país es un empleo.