Política

A la mitad de un mal sueño, la pesadilla

agosto 31, 2009
Llega Felipe Calderón a la mitad puntual de su malhadado periodo desmadejado por una realidad necia que se empecina en contradecirlo y superarlo. A él y a su alta burocracia.

Su equipo de trabajo, desgastado en actitudes arrogantes y muestras insistentes de incompetencia. Es verdad que existe un entorno general adverso. También lo es que las formas de hacer frente a las coyunturas y avatares externos han sido mal planteadas desde su inicio por no haber sido capaces de comprender la dimensión de lo que estaba pasando. Las ideas preconcebidas y recetarios que fundamentan el bagaje de competencias de Felipe Calderón han resultado ser insuficientes, en el mejor de los casos, cuando no patéticamente equivocadas. Los signos sugieren simplemente que ni Calderón ni el resto de su equipo tienen claridad alguna sobre lo que debe hacerse. Son continuamente sorprendidos por su mal fario. Desde una crisis financiera recesiva mundial, hasta la virulencia insana de una criminalidad pertrechada para una guerra de largo aliento. Más pandemias a las que se les suman obsesiones moral-religiosas que los obnubilan e impiden articular políticas de salud pública racionales, por recordar el caso de la interrupción legal del embarazo y la contraofensiva habida en una decena de estados de la República.

Parece que la obsesión por los esquemas preconcebidos, por sus dogmas de todo tipo, no los posibilita aprovecharse de las opiniones críticas propositivas. La inflación, por ejemplo, la han mantenido bajo control a cambio de cualquier posibilidad de aliviar la emergencia con medidas contracíclicas. El particular ha sido tan desafortunado, que ni siquiera hay certidumbre sobre si podrá construirse una refinería en el estado de Hidalgo.

Felipe Calderón debe atesorar en sus “logros” ser el único presidente que ha podido hacer que el país tenga el peor desempeño de todos los países del continente americano, con todo y el Caribe. Incluido Haití, lo cual ilustra con inmisericorde crudeza las capacidades de este gobierno; aunque también habrá que reconocer que en los últimos 30 años las elites mexicanas han nadado de “muertito” sobre los imperativos de reformas que podrían haber dado vialidad al país a largo plazo, por empecinarse en sus ambiciones de ganancias cortoplacistas. El caso es que esta administración ha logrado hacer decrecer la economía y con ello toda esperanza de mejoramiento para los próximos 10 años, en el escenario más optimista. Puesto en cifras, en los primeros seis meses de 2009, el decrecimiento fue un escandaloso 9.7 por ciento.

De los países pertenecientes a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) México sólo es comparable con Hungría, y eso por el perfil de desempeño que suele tener ese país. En el primer trimestre de este año, Hungría tuvo un decrecimiento económico de -5.4 por ciento; México lo tuvo de -8.4 por ciento. En el segundo semestre Hungría decreció -7.2 por ciento; México lo hizo en -9.7 por ciento.

Oficialmente se han perdido 254 mil empleos, lo que pone las cifras oficiales en 6.12 por ciento de desocupación. Mayor que con Ernesto Zedillo y mayor que con Fox.

Más de cuatro millones de connacionales han descendido por debajo de la línea de pobreza en este año. 55 millones de mexicanos, más de la mitad de la población, son pobres hoy.

Pero en estos tres años el gobierno recibió una cantidad inusual de dinero por los ingresos de un solo rubro: los petroleros. De las últimas cuatro presidencias anteriores, ésta es la administración que más ingresos por petróleo ha recibido los tres primeros años de mandato. Desde enero de 2008 no hay explicación convincente. Diputados panistas dijeron en su momento que se habían destinado a subsidiar las gasolinas. 200 mil millones de pesos, idos, esfumados, que dejaron de existir. El gobierno informaba vía medios de comunicación, no frente a la Cámara de diputados. El engaño para escamotear recursos para los fondos de estabilidad petrolera inventando cuentas absurdas. Peor aún, dilapidados en el gasto corriente y en salarios millonarios para la alta burocracia.

De Fox a Calderón los salarios burocráticos crecieron 57 por ciento. En tres años esta administración ha gastado 865 mil 897 millones de pesos en gasto corriente.

Contra cualquier escepticismo que hubiera podido haber sobre las capacidades de Felipe Calderón, el hombre las ha superado todas. Ha tenido la insospechada habilidad para aprochechar coyunturas externas y perder 15 por ciento de las reservas monetarias del país; las remesas enviadas por mexicanos en el extranjero cayeron 18 por ciento y los ingresos turísticos casi 30 por ciento. Mucho ha contribuido para ello su guerra interna.

Todo lo anterior explica la composición actual de la Cámara de Diputados y los cambios inducidos por el propio presidente en Acción Nacional, partido que se encuentra ahora, en efecto, partido. Y con Francisco Rojas en la coordinación de los diputados priístas, son muchos los que barruntan que ahora gobernará Carlos Salinas por interpósitas personas. Si así fuera, entones sí es probable que Felipe Calderón logre terminar el sexenio.

leopoldogavito@gmail.com