Política

RUMBEROS Y JAROCHOS. Lorenzo Barcelata

agosto 30, 2009
Lorenzo Barcelata Castro nació el 30 de julio de 1898 en Tlalixcoyan, Veracruz, y murió también en julio pero el 13 de 1943. Dos efemérides que a pocos parece importarles, a pesar de que Lorenzo Barcelata fue el primer músico veracruzano en participar en las grandes ligas del naciente ambiente artístico del México posrevolucionario.

En Tlalixcoyan demostró desde pequeño un talento más allá de lo ordinario para tocar la guitarra, la jarana, el requinto y el arpa, lo cual no era nada raro ya que su familia era una familia bastante musical. Su talento como compositor también fue desarrollado desde muy temprano ya que compuso su primera canción cuando tenía apenas 14 años.

Formó junto con Ernesto Cortázar un quinteto llamado Los Trovadores Tamaulipecos, que tuvieron mucho éxito hasta que en medio de una gira de un año en los Estados Unidos, dos miembros del cuarteto mueren en un accidente y Lorenzo decide volver a México.

En 1930, Barcelata fue director de la XETA y posteriormente de la XEFO, la estación oficial del flamante Partido Nacional Revolucionario y, en esta época, vuelve a formar Los Trovadores Tamaulipecos, recuperando su fama. A partir de 1932 comenzó a trabajar dentro de la industria del cine, en donde compuso la música para un buen número de películas. En 1936 además, fue invitado a participar como actor en el papel de Martín en Allá en el rancho grande, una de las primeras películas de la llamada Época de Oro del cine mexicano.

Su composición más famosa fue “María Elena”, que fue grabada en muchas versiones en diferentes idiomas. Debido a la popularidad de “María Elena”, vivió en los Estados Unidos hasta 1943, componiendo música para películas de la Paramount Pictures. De regreso en México firmó un contrato para una serie de programas de radio, pero no pudo ni siquiera debutar porque murió apenas unos días antes, dejando un legado de más de 200 canciones.

Su nieta María Elena González Barcelata no permite que ambos aniversarios pasen desapercibidos, y por su arduo trabajo de gestión, se realizaron, como se ha hecho desde hace varios años, ceremonias conmemorativas en Tlalixcoyan. Aunque celebrar la vida y obra de personajes como Lorenzo Barcelata, uno de los forjadores de nuestra identidad musical, no debería de ser una labor tan difícil y tan dependiente de los vaivenes políticos.

figueroa@comosuena.com

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