Política

Los recortes, la solución del Presidente del empleo

julio 25, 2009
La Secretaría de Hacienda recurrió de nueva cuenta a la mejor fórmula que ha encontrado para resolver los problemas financieros del país: anunció la socorrida decisión de recortar cincuenta mil millones de pesos al gasto. En total, llevan la friolera de 85 mil millones de pesos.

A finales del pasado año, cuando la crisis recesiva empezaba apenas a configurarse, el presidente Calderón afirmaba que, a pesar de la tormenta que se avecinaba, el país tenía rumbo firme. La frase obedecía más al escenario coyuntural que a la verdad o incluso, al conocimieno del tema. La dijo cuando dió la bienvenida al buque escuela Cuauhtémoc. En ese momento la ligereza inicial con que el gobierno había tratado a la crisis empezaba con tardía prudencia a modificarse.

De cualquier modo, el Presidente afirmaba que la sanidad de las finanzas del país, debida, es claro, a la administración panista, permitiría enfrentar con holgura toda viscisitud. Tranquilizadoras palabras. Rotundamente equivocadas también.

Hace un año, por estas fechas, Veracruz ya venía encajando el mal fario de los recortes presupuestales federales, cuyos efectos se agudizaron cuando, hace menos de dos meses, se anunció el recorte de 35 mil millones de pesos.

El camino que encontró el gobierno federal cuando se le deterioran las finanzas públicas, y en absoluta racionalidad contable, es reducir el gasto. Esta salida es válida para manejar las cuentas de hogares y empresas, pero esta lógica no sirve para administrar los bienes públicos de una nación.

Por eso, en el momento en que el gobierno federal dice que la composición del recorte es de 78 por ciento al gasto corriente, podría asumirse hasta con relativo optimismo, si se pensara en salarios burocráticos.

Pero no es el caso porque una buena parte de los “ajustes” federales se ha concentrado en las partidas presupuestales de los más de 2 mil municipios existentes en el país.

Ello trastoca la vida cotidiana de la totalidad de la población mexicana y reduce la prestación de servicios tan elementales como la recolecta de basura o inversiones para equipamiento urbano, y otros tan básicos como seguridad pública. Dificilmente habrá un solo aspecto de la vida común de cualquier ciudadano que no se vea afectado por las recientes decisiones federales.

Con ello, el gobierno panista propicia, como malhadada caja de Pandora, la exacerbación de todos los males.
A una ya ineficiente y debilitada institucionalidad de seguridad pública, se agregará ahora una sobrexposición adicional a las siempre latentes tentaciones ofrecidas por el crimen organizado. La precaria calidad y nivel de vida la mayor parte de la población del país se verá ahora aún más deprimida por la decisión federal.

La insensibilidad del presidente Felipe Calderón y sus altos funcionarios es de dimensiones oceánicas. El pírrico ofrecimiento de campaña del ahora mandatario como candidato del empleo se ha convertido en el referente de vacuidad.