Emma Díaz Ruiz - martes, julio 27, 2010
De la A a la Z
Opinión

Suena extraño que una actividad de democracia participativa, como lo que –espero– intenta ser la Iniciativa México, esté siendo promovida por quienes todos los días desde sus tribunas en radio y televisión nos conducen a partir de estigmas y editorializaciones mañosas que diseñan conductas sociales rompedoras del propio tejido social. En un proceso cerrado que no se ha prestado aún para compartir en comunidad nuestras opiniones, se continúa fomentando la no convivencia y la falta de debate acerca de una concepción de país.

En contraposición con la llamada Iniciativa México –que nada tiene que ver con el Plan México–, el ejercicio del domingo pasado fue abierto, público y del dominio popular, a pesar de que en la propia estructuración de dicha organización se han conjuntado únicamente quienes no están de acuerdo con la lógica actual de los asuntos en el país. De la A a la Z, los integrantes del Gobierno Legítimo de México, ciudadanos que no encuentran cabida en las lógicas de los partidos políticos de izquierda a derecha, se dieron entre sí un informe del trabajo que los ha reunido a todos en torno a una causa.

Lo interesante resulta ser que ambas actividades han tenido el mismo origen: una evidente necesidad de cambio y de reivindicación de la ciudadanía como proponente y protagonista del mismo. La cuestión es el enfoque. La iniciativa televisada es así mismo coordinada desde los medios de comunicación a los que no tienen acceso todas las voces, ni siquiera la mayoría de ellas.

En fin, no se trata de quién contiende como candidato, que en este caso es Andrés Manuel López Obrador; personalizar una corriente de pensamiento es como omitir la parte esencial de la misma. Se trata de quienes lo quieren hacer presidente, ¿cómo?, ¿con qué objetivos?, ¿con qué proyecto? Eso fue lo que el domingo se presentó principalmente. Y lo que vimos arriba de ese templete no fue un grupo de políticos acartonados, con intereses ocultos, sino un grupo de gente escogida desde su comunidad para hablar por ella. ¿Cómo? Desde cada municipio con la participación de todos, sin dinero pero con convicción.
¿Objetivo? Un gobierno del pueblo para el pueblo. ¿Con qué proyecto? El proyecto alternativo de nación, concebido por intelectuales y especialistas y suscrito por la ciudadanía.

Suena estridente para aquellos que, disgustados con los partidos políticos, no creen que una ciudadanía verdaderamente libre pueda estar liderada, mucho menos por una persona adscrita a un partido. También para aquellos que no creen que la gente de a pie tenga derecho o capacidad para suscribir temas, organizarse y decidir su propio rumbo.
Pero es real: a cuatro años el movimiento ha logrado una madurez suficiente para incluso alzar la voz por sus propias causas y llevarlas de abajo hacia el líder, para superar a los partidos en algunas entidades en las que no se admitía la llegada de candidatos peligrosos para el orden establecido y para demostrar que son esos rostros y manos los que verdaderamente conforman al Gobierno Legítimo de México.

En un ambiente de descomposición social en el que los medios de comunicación nos invitan a apedrearnos mutuamente, a deshumanizar al otro, a inmovilizarnos, la actividad revolucionaria más radical consistiría en informarse, tener criterios propios, movilizarse y convivir de la A a la Z, en todos los estados de la República. Que todas las voces sean protagonistas de su propia reivindicación y todas las voluntades sean impulsoras de su propio gobierno.

Eso es la democracia participativa; la que no excluye ni se lleva a cabo de manera cerrada. La que no responde a la programación unilateral desde un sector pequeño de la sociedad. La que es susceptible de ser construida por una sociedad que lleva la batuta, de la A a la Z.



AGREGA UN COMENTARIO
NOMBRE:
POR SEGURIDAD, TODOS LOS COMENTARIOS QUE SE REALICEN EN NUESTRA PÁGINA SERÁN ENVIADOS JUNTO CON LA DIRECCIÓN IP DEL CLIENTE.
COMENTARIO:
 
LA JORNADA VERACRUZ 2009 | CORREO DEL LECTOR | DESARROLLO: JOSE VLADYMIR ZITÁCUARO AMECA.