Emma Díaz Ruiz - viernes, marzo 19, 2010
Los niños
Opinión

Hace tres años, con motivo de la desobediencia civil generalizada en la ciudad de Oaxaca, la “maistra” Elba Esther tuvo a bien enfatizar el bienestar de los niños para disuadir a los maestros de su resistencia. Algunos políticos, avezados, también se subieron al barco de la recriminación poniendo a los niños como bandera en contra de un movimiento de maestros que, por principio de cuentas, pedían mejores condiciones para la educación de los mismos. Hoy, el diputado de la priísta de la ALDF, Christian Vargas, también se preocupa por el bienestar de los niños en vista de la nueva legislación que permite la realización de matrimonios homosexuales y la adopción de niños a cargo de éstos, alegando que los homosexuales “tienen tendencia a violar niños”. En fin, todos los niños de los que se habla en la esfera pública, que no tienen voz en la misma, son utilizados impunemente como arma discursiva cada vez que sucede algún cambio en la sociedad que no concuerda con el afán conservador de grupos en el poder.

Ocurre que el año pasado la negligencia de personajes ligados al gobierno federal provocó severos daños físicos y morales a decenas de familias que confiaban en un sistema de guarderías provistas por el Seguro Social para los trabajadores de Sonora. La Suprema Corte de Justicia, atrajo el caso únicamente para realizar una investigación, pero no para fincar responsabilidades. Esta investigación terminó apenas hace unos días y aún no vemos nada claro con respecto a la resolución del caso, pues sería tarea de la PGR utilizar los datos revelados para comenzar a hacer justicia, mientras que por lo menos una de las señoras responsables, la tía de Margarita Zavala, ya ha huido vergonzosamente del país. La justicia llega muy tarde para los niños, si es que llega.

Y no es el único caso en el que sucede esto; los niños abusados por miembros de la Iglesia católica, como los padres Maciel y Aguilar, ya se han convertido en adultos jóvenes antes de ver siquiera que sus casos se tomen en serio en los medios de comunicación. Si es que llega la justicia para ellos, nadie les devolverá los años invertidos en una búsqueda de justicia en la que sufrieron descalificaciones, amenazas, intimidaciones y los propios daños psicológicos del abuso.

Definitivamente, los niños son un aspecto muy sensible de la sociedad; los seres humanos más vulnerables, y a los que debieran proteger más intensamente las instituciones. Nada más alejado de la realidad. Este martes, durante la instalación de las banderas rojinegras del SME en las instalaciones de Cables Bolívar, al comandante de los elementos de la Policía Federal encargados de custodiar dichas instalaciones, se le ocurrió lanzar gases lacrimógenos para dispersar a los huelguistas, sin importar que en las cercanías se encontraban una vecindad, una escuela primaria y una guardería. Cuando los huelguistas increparon a la policía por lanzar gases hacia donde se encontraban los niños, elocuentemente el comandante puso de relieve: “me vale madres quién esté”, esto no se ha comentado en los medios de comunicación. Se supone que la orden de la policía federal consistió en disipar a los huelguistas “haiga sido como haiga sido”, caiga el niño que caiga, en una colonia popular donde, difícilmente hubiera salido afectado el hijo de algún Alejandro Martí u otro empresario importante. En cambio, teníamos un padre humilde, joven, temeroso de las represalias que pudiera sufrir por parte de la policía en vista de la atención que los medios de comunicación pusieron en su caso.

Y es que la consideración no es la misma para los hijos de todos los mexicanos. En Ciudad Juárez, fueron asesinados decenas de adolescentes en una fiesta y Felipe Calderón no demoró en calificarlos de pandilleros, dando a entender que se merecían lo que les tocó o que no sería de interés humanitario aclarar el caso. Hay un término que utilizan algunos policías de Estados Unidos al referirse a las bajas debidas a pleitos pandilleriles en lugares con altos índices de criminalidad: No Humans Involved, es decir, ningún ser humano estuvo involucrado, y por lo tanto no es prioritario brindarles justicia a las víctimas y sus familias.
En México, es mayor la extensión de esta noción de quién merece justicia expedita y quién no. ¿De quiénes son los hijos que sí merecen consideración? Así, padres y madres “de a pie” luchan todos los días, ya no únicamente por brindar bienestar a sus hijos, sino para hacerlos “considerables” a la vista de la justicia mexicana y sus cuerpos policiacos.

Debieran estarse poniendo a discusión a nivel legislativo, la permisividad para las fuerzas policiacas del estado, la subrogación de guarderías y la impartición de justicia en relación con instituciones religiosas y el fuero militar. De otra manera, hablar del bienestar de los niños, no significa nada en el contexto de que los perpetradores de abusos contra ellos, siguen impunes.



AGREGA UN COMENTARIO
NOMBRE:
POR SEGURIDAD, TODOS LOS COMENTARIOS QUE SE REALICEN EN NUESTRA PÁGINA SERÁN ENVIADOS JUNTO CON LA DIRECCIÓN IP DEL CLIENTE.
COMENTARIO:
 
LA JORNADA VERACRUZ 2009 | CORREO DEL LECTOR | DESARROLLO: JOSE VLADYMIR ZITÁCUARO AMECA.