Texistepec, del esplendor olmeca al olvido

Pocas personas en el estado conocen San Lorenzo y su importancia histórica ¦ Foto Agencias

Coatzacoalcos, Ver.- Cuna de la civilización olmeca, Texistepec es uno de los municipios indígenas con mayor rezago social a pesar de estar en el Istmo y de haber aportado al país muchas piezas arqueológicas de ese grupo prehispánico, y de ellos se derivaron varios grupos étnicos como los pueblos mixe-zoque-popoluca del sur de México.

Teccis-te-pe-c es una palabra náhuatl que significa “En el cerro del caracol”, fue una población olmeca y en su actual jurisdicción se localizan importantes vestigios de San Lorenzo Tenochtitlan, uno de los lugares más importantes de aquella cultura. En 1580 pertenecía a la provincia de Coatzacoalcos pero hasta 1831 se formó el municipio conocido como San Miguel Texistepec, teniendo como patrono al Arcángel San Miguel.

A pesar de estar ubicada en las estribaciones de la llanura del Sotavento y durante algún tiempo ser el centro de la explotación de azufre, su población se encuentra con muchos problemas de servicios, económicos y de rezago educativo, principalmente por la falta de un camino en buenas condiciones que permita la salida de la producción en esa zona y de inversión pública a pesar que llevan más de 20 años esperando que se cumpla el acuerdo que firmó el gobierno del estado.

Origen de los olmecas

La cultura olmeca es el nombre que recibe una población que se desarrolló durante el Preclásico Medio en la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco.

Durante mucho tiempo se consideró que la olmeca era la cultura madre de la civilización mesoamericana, pero aún no está clara su filiación con otros pueblos. Su intercambio cultural influyó en muchos pueblos centroamericanos, como es el culto a las montañas y las cuevas, el culto a la serpiente emplumada como deidad asociada a la agricultura, la simbología religiosa del jade e incluso el propio estilo artístico, que fue reelaborado intensamente en los siglos posteriores a la declinación de los principales centros de esta sociedad.

En Texistepec se sitúa el primer florecimiento de la cultura y se han encontrado esculturas muy bellas que están en museos del país o colecciones privadas. En este municipio había los siguientes centros ceremoniales: San Lorenzo Tenochtitlan, aquí se hallaron la mayoría de las cabezas colosales; El Azuzul, sus esculturas emblemáticas son dos piezas antropomorfas llamadas Los Divinos Gemelos, esculturas talladas en piedra basáltica y 65 monumentos de piedra; en Potrero Nuevo se encontró una escultura de gran belleza plástica conformada por un torso masculino con finos detalles de plumas, en el taparrabo y en el tejido del cinturón, muestra de la avanzada técnica en el trabajo de la piedra.

Entre las mayores contribuciones de los olmecas están el calendario, el sistema de numeración, la escritura jeroglífica y las observaciones astronómicas. El sistema numérico de puntos y rayas, posteriormente desarrollado por los mayas.

Alfarería milenaria

La zona arqueológica Texistepec es una de la más importantes por ser un complejo formado por tres sitios conocidos como San Lorenzo Tenochtitlan y Potrero Nuevo; todos se localizan entre los ríos Coatzacoalcos y Chiquito.

Es aquí donde aparecen los primeros centros ceremoniales olmecas, situados generalmente en islas o en elevaciones de terreno que se transforman en islas durante la temporada de lluvia.

Su fundación se sitúa alrededor de 1200 aC. Su historia se prolonga hasta el 30 aC y fueron edificadas en una plataforma artificial de unos 50 metros de altura, por encima de la sabana en la que se localiza. La plataforma no tiene un perímetro regular, tres de sus lados muestran barrancas que serpentean entre altas lomas.

En el sitio de San Lorenzo han sido encontradas cerca de cuatro docenas de esculturas de piedra, la mayoría de ellas han sido trasladadas al Museo de Antropología de Xalapa. Desde hace dos décadas, la antropóloga Anne Cyphers ha dado a conocer detalles de la vida cotidiana, ceremonial política y económica de la cultura olmeca.

La especialista puso especial énfasis en la cerámica olmeca que incluye el estudio de más de un millón de tepalcates e infinidad de vasijas completas que han permitido afinar, junto con fechamientos de carbono 14, la cronología de la primera capital olmeca.

De acuerdo con sus estudios, los olmecas tenían un taller de reciclado de piedra, el cual tenía la misión de aprovechar al máximo la piedra, especialmente el basalto, que fue valioso, significativo y simbólico para los olmecas.

La arqueóloga homenajeada evidenció el tratamiento que daban a las esculturas para eliminar su contenido simbólico con el fin de desecharlas o reutilizarlas en otros monumentos o fabricar artefactos utilitarios como herramientas para diversas labores.

Pero este oficio aún se practica, Villane Rosas Hernández es artesana y confecciona figuras de barro similares a las que se encontraron en los entierros y montículos, descubiertos en San Lorenzo Tenochtitlan.

En este municipio, las anteriores administraciones municipales iniciaron un programa de recuperación de los oficios originales, además de buscar una opción de trabajo para las comunidades, aprovechando el poco turismo que llega a la zona.

“Se está manejando la alfarería a gran escala para los visitantes, se venden máscaras, estelas y cabezas; tenemos entre 300 a 400 piezas, todo se hace de manera manual, no se utilizan moldes, son técnicas antiguas y lo que se va aprendiendo”.

Apuntó que a pesar de los esfuerzos que han hecho, pocas personas en el estado conocen San Lorenzo y su importancia histórica; la mayor parte de los visitantes son extranjeros que desean ver dónde se encontraron las cabezas y son atraídos por las historias de los olmecas.

“Aquí fue la cuna de una cultura que resaltó mucho y que se dedicó a la alfarería, porque son dones de la propia comunidad, pero muy poca gente puede ingresar, por las condiciones de la carretera no se conoce nada de ellas”.

Museo de Sitio, poco conocido

Leodegario Gerónimo Ramírez, subdirector del Museo de San Lorenzo, señaló que en este año se le dio mantenimiento al Museo de Sitio, aplicaron el programa de empleo temporal del gobierno federal. Este museo se construyó en 1994, algunas piezas se encuentran a la intemperie y no se le ha podido resguardar pues fluyen muy pocos recursos.

También aquí, como sucede en La Venta, el INAH dejó réplicas de algunas cabezas encontradas, pero éstas no son atractivas para los turistas.

“Aquí viene muy poca gente, el sitio arqueológico está en condiciones y no hay pillaje, la propia comunidad lo cuida, queremos poder tener dinero para ponerles acrílico a varias piezas que están expuestas, pero eso va logrando poco a poco”, anotó.

En este lugar aún esperan las cabezas olmecas que se encuentran en las exposiciones mundiales en diferentes museos del mundo.

Una cultura olvidada

Mirna Anzalmetti Gutiérrez, alcaldesa de ese municipio, señala que a pesar de ser tan ricos en cultura e historia, son un pueblo rezagado en infraestructura, educación y desarrollo económico. Desde 1986 se les prometió a sus habitantes que se construirian carreteras a cambio de que entregaran las piezas prehispánicas, pero hasta el momento no les han cumplido.

En anterior temporada de lluvia, el montículo principal de San Lorenzo sufrió un deslave severo, además que se estaba viniendo abajo una parte porque ahí se había colocado un tanque de agua arriba de él.

La edil explicó que el principal rezago para ellos son los caminos y la carretera principal que los comunica con la Costera del Golfo; actualmente la población se dedica a la agricultura y durante la temporada de secas siembran sorgo y maíz; pero cuando se presentan las lluvias comienzan a tener pérdidas.

Los indígenas de esta zona se reconocen como el origen de una gran cultura, pero ven con tristeza cómo los gobiernos estatales y federales apuestan a otros festivales como el del Totonacapan y desarrollan otros sitios ceremoniales mientras que a ellos los dejan olvidados.

En los últimos años, las investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han encontrado otras piezas arqueológicas pero la población no ha dejado que se las lleven a otro lado porque reconocen que puede ser una forma de atraer dinero a los pueblos que viven inundados.

“La gente evita que haya saqueo de los centros ceremoniales, pero a muy pocos dejan llegar hasta esas zonas, sabemos que hay incluso pirámides, pero están bajo resguardo; en este momento la población tiene bajo su cuidado 40 piezas, pues no quieren que se las lleven a Xalapa”.

Los reclamos de los indígenas de esta zona, dijo, siguen siendo los mismos que le plantearon a Agustín Acosta Lagunes en los años 80: caminos, agua potable y drenaje.

En la pasada visita del mandatario federal Felipe Calderón para atestiguar la recuperación ecológica de la zona de explotación de azufre que por años contaminó el pueblo, se le volvió a insistir sobre los caminos; de ahí surgió una nueva promesa pero el recurso no ha bajado.