Demuestran su eficacia sistemas tradicionales de cultivo de maíz

La milpa es uno de los sistemas agrícolas que persiste en muchas partes de México, principalmente en Oaxaca, Chiapas y Yucatán ¦ Foto Especial

Los sistemas tradicionales de cultivo han demostrado ser –hasta ahora– la mejor opción para conservar la biodiversidad del maíz en Yucatán, coincidieron los investigadores Luis Manuel Arias Reyes y Javier Becerril García, quienes compartieron algunos avances de sus proyectos en el Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV).

La milpa, explicó Arias Reyes, es uno de los sistemas agrícolas que persiste en muchas partes del trópico mexicano, principalmente en Oaxaca, Chiapas y Yucatán.

El integrante del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Unidad Mérida, explicó que los agricultores conservan sus semillas no sólo para ellos sino para toda la comunidad, lo que contribuye a su conservación.

Las investigaciones de Arias se centran en el sistema productivo roza-tumba-quema en un ejido de Yucatán; no obstante, el intercambio de información con colegas que trabajan en otras regiones le ha permitido comprobar que el sistema es efectivo para preservar las variedades del maíz mexicano.

Agregó que los resultados de las investigaciones sirven para orientar las prácticas campesinas y para aprender de éstas; además, son aplicados en la formación de estudiantes. También se derivan una serie de recomendaciones técnicas para los programas de gobierno responsables de apoyar al agro.

En tanto, Javier Becerril, académico de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), habló del abandono que está teniendo el campo en las regiones agrícolas del estado.

Las generaciones más jóvenes están más interesados en migrar a las ciudades y formar parte de prácticas sociales diferentes a las de sus lugares de origen, relató.

Así, son las personas mayores de 50 años quienes se dedican al cultivo de la milpa, aunque ésta ya no produce lo que antaño. Abandonarla, comentó, propicia que se reduzca el número de especies que se pueden cosechar.

Manuel Arias indicó que tradicionalmente el maíz convive con otros cultivos, como el de calabaza, frijol o chile. Sin embargo, a partir de que empiezan a introducirse los agroquímicos, la producción de éstos ha disminuido.

Ello a pesar de que los campesinos, en apego a sus saberes, no siguen al pie de la letra las dosis de herbicidas o fertilizantes sugeridas: “Primero prueban y van registrando cantidades; a veces ocupan menos, otras se dan cuenta de que es necesario agregar más. Y hay quienes optan por ocuparlos por temporadas”, indicó Arias.

Para el investigador, este hecho no es extraño pues tradicionalmente ese sistema basado en experimentación empírica ha contribuido a mejorar sus cultivos y a introducir nuevas especies en sus milpas.