Educación, subordinada al imperativo económico, afirman

El concepto de economía de la educación se está subordinando al imperativo económico que proviene de un condicionamiento externo y es ocasionado por múltiples factores, manifestó José Bastidas Morales, miembro del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

Al participar dentro del séptimo Foro de Ciencia, Tecnología y Sociedad, organizado por el cuerpo académico Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación en la Sociedad del Conocimiento de la Universidad Veracruzana (UV), Bastidas Morales presentó la ponencia Economía y educación. Sociedad del conocimiento y sistema de innovación.

El enfoque que planteó aborda aspectos económicos y sociológicos que definen a la economía de la educación “como una corriente de investigación que se adhiere a la definición de imperativos sistémicos y económicos, concepto planteado por Jürgen Habermas cuando habla de la acción comunicativa y la racionalidad”.

Precisó que “desde nuestro punto de vista, se caracteriza por analizar procesos de inversión, coparticipación, ciclos de retorno entre empresarios y beneficiarios, previamente seleccionados, ad hoc al espíritu corporativo de la organización privada del conocimiento”.

La política pública en México contrasta con dicho planteamiento, que se hace evidente desde el enfoque de la “economía del bienestar”, donde la educación tiene un papel muy importante al enfatizar el gasto público en educación para favorecer la socialización y la profesionalización como un punto importante en materia de igualar las oportunidades.

En ese sentido, agregó, “se trata de conformar un capital social de la colectividad, ése es su principio, y no favorecer a grupos de interés específico o privado”.

A través de los sistemas de evaluación formal, sabemos que en la educación superior se favorece ampliamente un proceso social de “diferenciación funcional”; significa entonces, aplicado en la educación, que se genera un proceso de financiamiento extraordinario frente al presupuesto ordinario de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Estamos inmersos en un proceso que se ha definido también como “neoliberalismo educativo, en donde la formación de los individuos adquiere características selectivas, adaptativas, es decir, perdemos el sentido crítico, y cada vez más características heterónomas; o sea, nos interesa poco lo que pasa dentro y estamos más preocupados por lo que pasa fuera y ver cómo nos vamos acomodando”.

Partiendo de conceptos propuestos por Ulrich Beck, dijo el ponente, “el capitalismo está destruyendo al trabajo, y de esta forma está socavando su propia legitimidad; por lo tanto, existe la necesidad de adoptar nuevas ideas y modelos, en ello radica la importancia de los sistemas de innovación”.