Editorial

Insaciable corrupción

marzo 22, 2019

Una investigación del CIDE, Centro de Investigación y Docencia Económicas, realizada en el 2015 puso en el tapete de la discusión pública lo que en nuestro país es un hecho harto conocido. Que la corrupción es un fenómeno de conciencia pública cuyos costos son altísimos en los órdenes económicos, políticos y sociales

El estudio establece estándares mensurables en cuanto a sus efectos en términos de inversión, disminución en los ingresos de las empresas, piratería y afectación al PIB. Viene aparejada una insatisfacción con la democracia, y por ende genera una crisis de representación que les pega directamente a los partidos políticos, en desconfianza a los legisladores y en las instituciones del sistema judicial.

Desgraciadamente, Veracruz es acaso el paradigma que le da viabilidad y certeza al estudio pues la entidad se encuentra atrapada en una circunstancia ocasionada por la amoral y profundamente corrupta concepción del ejercicio del poder que se acentúo en los recientes gobiernos priístas y panistas.

La alternancia en el poder ocurrida hace poco más de dos años reveló que la corrupción no tiene identidad partidista o ideológica, y responde en mayor medida a la naturaleza humana, a la formación personal y sobre todo al ambiente de impunidad que ha permitido un saqueo a los bienes públicos por parte de una clase política difícilmente repetible en cualquier otro país , exceptuando aquellas naciones en las que sus sistemas de gobierno son ejercidos de forma autocrática y dictatorial, y en los que los factores de equilibrio y rendición de cuentas son prácticamente inexistentes.

Por ello, cuando se conoció públicamente de los atropellos y pillajes cometidos durante el gobierno de Javier Duarte, la ciudadanía llegó a pensar que tales ambiciones por el dinero, con dificultades, podrían replicarse, y más aún cuando se dejó encantar por el discurso justiciero y vengativo que como candidato y luego como gobernador utilizó el panista Miguel Ángel Yunes Linares para hacerse del voto popular.

Sin embargo, la expectativa que creó el ex priísta tuvo un efímero efecto pues sólo dos años bastaron para que los veracruzanos despertaran del letargo y se percataran de que la motivación justicierista y revanchista del panista tenía el propósito de seguir aprovechándose del poder para su beneficio personal –al grado de un presunto desvío de 37 millones de pesos–, por lo que comenzarán a presentarse una serie de nueve denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción y el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Veracruz (TEJAV), a partir de este viernes y durante la siguiente semana.

El titular del Orfis, Antonio Portilla Vázquez, explicó que en esta primera etapa serán denunciados aquellos hechos que presuntamente constituyen un delito por mal manejo de los recursos públicos en la Cuenta Pública 2017, y será durante los meses de abril y mayo, que se estarían presentando alrededor de un centenar de denuncias adicionales por el caso de los ayuntamientos.

Dados los montos a los que nos había acostumbrado el duartismo, esa suma parece poco importante, sin embargo, se trata del inicio de un proceso de investigación que seguro ayudará a explicar el actual estado de la economía veracruzana. Ojalá y en esta oportunidad, los entes públicos de fiscalización no queden en el ridículo que hicieron con el paradigmático caso Javier Duarte y que el affaire Yunes se convierta en el ejemplo nacional de la lucha contra la corrupción.