Editorial

Datos y desaparecidos

noviembre 13, 2018

Se presentó ayer la investigación periodística #MéxicoPaísdeFosas, conducida por un equipo de periodistas independientes y presentada en la plataforma A dónde van los desaparecidos. Entre 2000 y 2016 se cometieron al menos mil 978 entierros clandestinos en 24 estados del país. De éstos se recuperaron casi 3 mil cuerpos, 324 cráneos, 217 osamentas, 799 restos óseos y miles de fragmentos. De todos, sólo se han identificado 738 víctimas. La barbarie, por llamarla de algún modo, se multiplicó geométricamente a partir de que Felipe Calderón arrastrara al país al delirio etílico de una guerra criminal más sangrienta que la invasión norteamericana a Afganistán. Veracruz es el estado que aloja más cementerios clandestinos, 332; hasta ahora. Veracruz es el sitio de muerte por excelencia.

Por cantidad de víctimas localizadas en un mismo lugar, el mayor hallazgo a nivel nacional es Veracruz. Colinas de Santa Fe, en 2016. En este punto las autoridades encontraron 125 fosas con 290 cráneos y 22 mil 079 restos óseos, sin precisar al número de víctimas que corresponden. Las cifras que aporta la investigación duplican incluso a las cifras oficiales de la CNDH.

La ligereza con que las dos últimas fiscalías estatales han tratado el problema se revela, por ejemplo, en la lista de fosas en que la Fiscalía reporta sus hallazgos. Uno lo ubica en El Porvenir, en el municipio "Iztaczoquitlán", cuando el municipio correcto es Córdoba.

Respecto a los hallazgos de colinas de Santa Fe, la Fiscalía los ubicaba en el municipio de Alvarado, cuando el municipio correcto es Veracruz. Pero el problema en realidad es mucho más grave. Durante dos periodos gubernamentales las autoridades han hecho punto menos que nada para compensar en algo a las victimas familiares de los desaparecidos. Aducen astringencia de recursos, lo cierto es que las autoridades han navegado sobre las turbulencias, pero sin demostrar nunca un auténtico propósito de solución del problema, aún en la escasez de recursos.

Y si bien el FBI estadounidense recién ha dado un espaldarazo al actual gobierno del estado al avalar sus trabajos en el predio de Colinas de Santa Fe, la versión de la sociedad civil es completamente opuesta, como lo ha expresado en más de una ocasión el Colectivo Solecito.